El otro día encontré en casa de mis padres la flanera de mi abuela. Es un recipiente metálico, con tapa hermética (su sistema de cierre es el mismo que el de las fiambreras que me llevaba de excursión cuando era pequeña), perfecto para cocer el flan al baño maría.

También recuerdo las flaneras metálicas individuales que utilizaban en el restaurante de mis padres, que aún guardo como si fueran un tesoro en el segundo cajón de mi cocina. Y es que el flan es uno de esos postres que siempre apetecen. Sea verano o invierno, tiene ese punto justo de dulce que muchos necesitamos al acabar una comida.

Antiguamente, el flan se cocía en una cazuela, al baño maría. Pero hay otras maneras de cocinarlo. Al horno, por ejemplo, poniendo un par de dedos de agua en la bandeja más honda que tengas, podrás cocer más flanes a la vez. Y también puedes hacerlos en la olla exprés, como hace Karlos Arguiñano con su flan rápido.

Karlos Arguiñano y su receta de flan casero en 6 minutos

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Dos datos importantes para que el flan te quede perfecto:

No te pases con la temperatura. El flan debe cuajar sin que la masa llegue a hervir, si no, quedará lleno de agujeros.

No te pases con el tiempo. Para que quede jugoso y se deshaga en la boca, no debes sobrecocinarlo.

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