Salmorejo con huevo y jamón

La forma más tradicional de presentar el salmorejo, hecho con un buen tomate, es con huevo duro troceado por encima y virutas de jamón.

SALMOREJO CON HUEVO Y JAMÓN.
Óscar Sanz
Óscar Sanz
Cocinero y estilista de cocina
4 personas
20 min

5

(3 votos)

Dieta:

Mediterránea

Temporada:

Verano

Todo el año

Técnica:

Hervido

Tipo Plato:

Primeros platos y entrantes

Precio:

€ €

Dificultad:

Fácil

Sin lactosa
Preparación con antelación

Los cordobeses vigilan y protegen con ahínco su tradicional salmorejo, por lo que suelen hacer pocas concesiones a la hora de llamar como tal a cualquier sopa fría. Sin embargo, todos coinciden en que el huevo y el jamón son aliados perfectos para elevar su receta clásica, porque aportan textura y sabor, y además incrementan sus grandes propiedades nutricionales. 

El tomate es una fuente mayúscula de licopeno, el cual ayuda en la prevención del cáncer, es un reductor del colesterol malo, ayuda a contra la hipertensión, aminora el riesgo cardiovascular, es buenísimo para la vista y contiene un fibra. El ajo refuerza las defensas del organismo, es expectorante y antiséptico y el AOVE es cardiosaludable y antioxidante. Si a esto le añadimos la fuente de proteínas que suman el huevo y el jamón, además de la vitamina B del primero y del Omega-3 del segundo resulta un plato de mayúsculos beneficiosos, pura salud. Eso sí, la sal en su justa medida y el pan siempre artesano.

Ingredientes paraSalmorejo con huevo y jamón

  • 1 kilogramo de Tomates maduros
  • 1 Diente De Ajo
  • 250 gramos de Miga De Pan seco
  • 2 Huevos
  • 100 gramos de Jamón Serrano virutas
  • Vinagre De Vino Blanco
  • ½ vaso de Aceite De Oliva virgen
  • Sal

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Cómo hacer salmorejo con huevo y jamón

1. Escalda los tomates

Pon a calentar agua en un cazo hasta que hierva. Haz un pequeño corte en forma de cruz en los tomates y escáldalos un minuto aproximadamente. Sácalos del cazo, deja que se enfríen un poco y pélalos. Luego, trocéalos y resérvalos.

1. Escalda los tomates

2. Cuece los huevos

En el agua en la que has escaldado los tomates, cuece los dos huevos durante unos 8 minutos aproximadamente. Retíralos del fuego y corta su cocción bajo agua fría o dejándolos en un bol con hielos.

2. Cuece los huevos

3. Desmenuza la miga

A continuación, coloca en un recipiente alto la miga de pan desmenuzada junto con el tomate, el ajo pelado (al que le habrás quitado antes el germen interior), el aceite, dos cucharadas de vinagre y una pizca de sal.

3. Desmenuza la miga

4. Tritura los ingredientes

Tritura bien todos los ingredientes hasta que consigas una crema espesa y homogénea. Después, sazona al gusto con un poquito de sal y vinagre y reserva la crema en el frigorífico hasta el momento de servirla.

4. Tritura los ingredientes

5. Echa huevo y jamón

Para servir el salmorejo, echa el huevo picado por encima, acompañado con las virutas de jamón.

5. Echa huevo y jamón

El truco

El salmorejo es ideal para acompañar algún plato frito, como berenjenas rebozadas, pescaditos o croquetas.

Consejos para tu salmorejo clásico con huevo y jamón

  • El huevo. Los de producción ecológica y los de las gallinas camperas son los más nutritivos y los más ricos. Los 8 minutos que indicamos son los idóneos para que la clara sea consistente y agradecida de trabajar, y que la yema preserve un color brillante (muy lejos del color gris verduzco) y todo el sabor. Una vez cocidos, corta bajo el agua o con hielos la cocción, y una vez fríos, hazlos rodar con una ligera presión para que se resquebraje toda la cáscara sin romperse. Con ayuda de la uña, levanta cualquier trocito fragmentado y tira como si desenvolvieras el huevo, de esta manera sale de una y la superficie queda lisa, sin pellizcos. Para el salmorejo, lo mejor es emplear un rallador de agujero grueso. Lo ideal es que ralles la clara y después la yema, porque así puedes jugar con los colores en el emplatado.
  • El jamón. Si optas por un jamón ibérico de bellota, no lo pases por la sartén, déjalo sudar y córtalo en taquitos o bien en filamentos no muy estrechos para que no se pierda el sabor ni de su carne ni de su grasita, la cual no deberías retirar nunca, porque llega a contener hasta un 60% de ácido oleico, es decir, esa parte grasa es una gran aliada que regula el colesterol, potenciando el bueno y reduciendo el malo. En el caso de que no sea un jamón ibérico de bellota y de optar por darle un toque de fuego con el fin de levantar la potencia de su parte grasa, se ha de impedir que se fría o se dore en exceso. Es mejor saltearlo brevemente, apagar el fuego y dejarlo en la sartén un par de minutos para que no pierda mordida.
  • Para conocer los mejores ingredientes para elaborar un auténtico salmorejo, puedes consultar este mismo apartado en nuestra receta de salmorejo clásico tradicional cordobés.
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