No hay buen aperitivo sin unas bravas, ¿a que no? Puede que sea algo que pides siempre que vas a tomar unas cañas al bar pero... ¿y si las haces en casa? Pueden parecer unas patatas fritas básicas, pero hacerlas bien tiene sus trucos.

Para empezar, la doble cocción de la patata. Sí, has oído bien. Las patatas se fríen en dos tandas, primero a fuego bajo para que se cuezan por dentro, luego a fuego fuerte para que se tuesten por fuera. Y así, cuando te las lleves a la boca, sean tan buenas que cierres los ojos de placer.

Otro punto y aparte es la salsa brava. Que lleva tomate frito, pero también guindilla (puedes ponerle más o menos cantidad, depende de lo bravas que quieras que sean tus patatas) y pimentón dulce y picante, de los dos. Otro toque muy especial de esta salsa brava lo pone el vinagre de Jerez, dando un punto de acidez muy característico y delicioso.

Si te van los platos con chispa, o sea con un punto picante, estas recetas te van a encantar. Por ejemplo, los espaguetis "alle vongole" con guindilla, los dados de bonito con salsa de tomate y guindilla o los mejillones a la marinera rellenos de salsa de tomate, cebolla y guindilla.

Ingredientes paraPatatas bravas

  • 300 gramos de Patatas
  • 150 gramos de Tomate Frito
  • Sal
  • 2 Guindillas
  • 2 cucharadas de Pimentón Dulce
  • 1 cucharada de Pimentón Picante
  • 1 cucharada de Vinagre De Jerez
  • Aceite De Oliva
  • 3 ramitas de Cebollino

Cómo hacer patatas bravas

1. Prepara la salsa brava

Lava las guindillas, sécalas y pícalas muy finas (mejor utiliza guantes de látex para manipular las guindillas, ten en cuenta que si, sin querer, tocas la guindilla y luego te frotas los ojos, el picor será muy intenso). Pon una sartén al fuego con 1 cucharada de aceite y sofríe las guindillas en él. Añade el pimentón, remueve un poco e incorpora el vinagre de Jerez. Unos segundos después, agrega el tomate frito. Cocina la salsa 2 minutos más, sálala y tritúrala con la batidora.

1. Prepara la salsa brava

2. Pela y corta las patatas

Pela las patatas, córtalas en dados de unos 2 centímetros de lado. Pon una sartén amplia al fuego, con abundante aceite de oliva, y caliéntalo.

2. Pela y corta las patatas

3. Fríe las patatas una primera vez

Fríe las patatas en el aceite, a fuego medio, durante 25 minutos o hasta que estén tiernas. Remuévelas con cuidado para no romperlas mientras se fríen. Retíralas de la sartén con una espumadera y resérvalas.

3. Fríe las patatas una primera vez

4. Fríe las patatas por segunda vez

Sube el fuego y cuando el aceite esté bien caliente, fríe las patatas de nuevo, esta vez hasta que se doren. Déjalas escurrir sobre papel absorbente, para eliminar el exceso de aceite. Sálalas.

4. Fríe las patatas por segunda vez

5. Sirve las patatas con la salsa brava

Sirve las patatas bien calientes, acompañadas de la salsa brava y espolvoreadas con cebollino picado.

5. Sirve las patatas con la salsa brava

Consejos para servir tus patatas bravas:

  • Si hay niños en casa, cuidado con la salsa brava. Es mejor que la sirvas aparte, y que les sirvas a ellos otra salsa más adecuada, como kétchup o mayonesa caseros, pero que no piquen.
  • Lo ideal es comer las patatas justo recién hechas, que es cuando están más crujientes. Pero si hay más platos para picar, servir la salsa a un lado sigue siendo una buena opción, para que no se reblandezcan.
  • Espolvorea las patatas con un poco de sal Maldon o de escamas de sal antes de servirlas (y pon un poco menos de sal común al final de la fritura, para que no queden saladas en exceso).
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