Espaguetis alle vongole con guindilla

Italianiza tu plato de pasta y prepara estos típicos espaguetis napolitanos con almejas, ajo, perejil, vino y guindilla. ¡Quedan para chuparse los dedos!

PASO A PASO PARA REALIZAR ESPAGUETIS ALLE VONGOLE CON GUINDILLA: RESULTADO FINAL.
Jani Paasikoski
4 personas
30 min
280 Cal

4

(22 votos)

Dieta:

Mediterránea

Temporada:

Todo el año

Técnica:

Salteado

Tipo Plato:

Primeros platos y entrantes

Precio:

€ €

Dificultad:

Fácil

Sin huevo
Sin lactosa

La pasta está rica con casi cualquier ingrediente que la acompañes pero cuando elegimos productos que por sí mismos ya están especialmente buenos, la cosa no hace más que mejorar. Ese es el caso de los espaguetis "alle vongole", es decir, con almejas, un tipo de molusco que podemos consumir la mayor parte del año fresco.

La mejor época para consumir almejas siempre es el invierno, especialmente durante la Navidad. Por eso, en Italia es típico consumir este tipo de pasta en esas fechas como primer plato. Esta receta procede de Nápoles, como tantas otras que se han extendido por todo el país y después por el resto del mundo.

Los espaguetis "alle vongole" se preparan, además, con ajo y guindilla y una cantidad generosa de aceite. Solo con esos tres ingredientes la pasta ya está espectacular pero si encima sumamos a la ecuación unas almejas frescas de buena calidad, el conjunto no puede ser más apetitoso. ¿Se pueden añadir más ingredientes? Hay recetas que incluyen también mejillones o sepia y hay quien incorpora salsa de tomate o incluso tomates cherry pero aquí hemos preferido dar una versión más sencilla pero cargada de sabor.

Ingredientes paraEspaguetis alle vongole con guindilla

  • 400 gramos de Espaguetis
  • 1 kilogramo de Almejas
  • 150 mililitros de Vino Blanco
  • 1 Guindilla
  • 2 Dientes De Ajo
  • 4 ramitas de Perejil
  • Aceite De Oliva
  • Sal

Cómo hacer espaguetis alle vongole con guindilla

1. Limpia las almejas

Deja las almejas en remojo con agua fría y un puñadito de sal durante unos 30 minutos para que eliminen la arena. De vez en cuando, remuévelas. Mientras tanto, pon dos cazuelas grandes con agua a hervir.

1. Limpia las almejas

2. Cuece la pasta

En la primera, añade los espaguetis, remueve, y déjalos cocer según las indicaciones del fabricante para que queden al dente; después, escúrrelos bien y resérvalos. Pela y pica finos los dientes de ajo. Lava, seca y pica también el perejil.

2. Cuece la pasta

3. Cocina las almejas

Pon al fuego una cazuela grande y, cuando esté caliente, agrega las almejas escurridas y el vino blanco. Tapa la cazuela y deja cocer unos minutos hasta que se abran las almejas. Elimina las que estén cerradas, saca las que sí se hayan abierto y cuela el caldo de cocción para eliminar la posible arenilla; resérvalo al calor.

3. Cocina las almejas

3. Dora el ajo y la guindilla

Calienta 2 cucharadas de aceite en una cazuela, incorpora el ajo y la guindilla partidas en láminas, y dóralos unos instantes, a fuego lento y removiendo para que no se queme el ajo. Agrega las almejas y mezcla todo bien con una cuchara de madera.

3. Dora el ajo y la guindilla

5. Combina todos los ingredientes

Vierte el caldo reservado del marisco, espolvorea todo con el perejil picado y añade los espaguetis. Cuece hasta que llegue a ebullición y prosigue la cocción 3 minutos más.

5. Combina todos los ingredientes

6. Emplata y sirve

Retira del fuego, ajusta de sal si es necesario y reparte la pasta con las almejas en 4 platos hondos o cuencos. Sírvela enseguida, bien caliente.

6. Emplata y sirve

Consejos

  • Cocer la pasta al dente es tan sencillo como poner agua abundante a hervir y programar el reloj de cocina (o la alarma del móvil) para que nos avise una vez que haya trascurrido el tiempo de cocción que se indica en el envase. Hacerlo a ojo o ir probándola cuando nos dicte nuestra intuición es un método muy poco fiable que, la mayoría de las veces, suele acabar en desastre. La pasta mal cocida se digiere peor y no está tan rica. Tampoco hay que echar aceite ni mantequilla al agua de cocción. Los italianos se echan las manos a la cabeza cada vez que nos ven hacer algo así. Con un poco de sal, basta. Y tampoco es necesario enfriarla debajo del grifo una vez cocinada si vamos a comerla de inmediato.
  • Si tú o tus comensales no sois muy amigos del picante en lugar de poner las guindillas troceadas, dóralas enteras y luego extráelas antes de incorporar el resto de ingredientes a la mezcla. Así, solo darán un leve toque pero el sabor será mucho más suave y tolerable.
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