Los croissants son una de las pocas piezas de bollería con las que sabes que vas a acertar seguro, independientemente de los gustos de tus comensales. Hacerlos desde cero puede parecer muy laborioso y de hecho lo es, pero tenemos una receta para que los tengas listos en menos de 30 minutos.

No se nos ocurre una mejor manera de celebrar que el 30 de enero es el Día Internacional del Croissant que horneándolos en casa. Toma nota de lo necesario y ponte manos a la obra.

Cómo hacer croissants caseros en solo 3 pasos

1. Dales forma

Hacer croissants en casa está chupado. Solo hay que hacerse con una masa de hojaldre refrigerada y tener un mínimo de pericia a la hora de darles forma. Después podrás personalizarlos como quieras.

Solo tienes que hay que cortar la lámina de hojaldre en varios triángulos de la medida que prefieras. Si los quieres pequeñitos podrás hacer más cantidad de croissants y si los quieres más grandes te saldrán menos. Para doblarlos hay que hacerlo desde la base del triángulo hacia la punta haciendo una especie de rollito. Así conseguirás los famosos cuernos de croissant, más finos que el centro.

Dar forma a los croissants
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2. Pincélalos con huevo

No es obligatorio, pero si los pincelas con yema de huevo o huevo batido, tendrán ese brillo tan característico y apetecible.

3. Hornéalos

Es el último paso. Para ello, disponlos separados en una bandeja de horno. Cocínalos primero 15 minutos a 180º y después sube la temperatura hasta 200º los últimos 3 o 4 minutos para que adquieran un apetitoso tono dorado.

La receta más fácil y rápida para hacer minicroissants dulces

Una vez horneados, puedes pincelar la superficie de los croissants con un almíbar casero (ya sabes que solo tienes que poner a cocer agua con azúcar y remover). Una vez lo tengas listo y los croissants se hayan templado, báñalos con el almíbar sobre una rejilla y deja que terminen de enfriarse del todo antes de servir.

Si quieres rellenarlos con chocolate, dispón una onza en el centro de cada triángulo antes de doblarlo. Por supuesto, del que más te guste: negro, con leche, blanco... También les puedes poner un poco de mermelada o de dulce de leche, en lugar de chocolate.

Y si prefieres los sabores salados a los dulces, hornéalos pero no los bañes con almíbar. Cuando estén fríos, podrás abrirlos por la mitad para rellenarlos con embutido, quesos, lechuga, aguacate, salmón... ¡lo que quieras!

Lo mejor de los croissants es que son muy versátiles y te pueden servir tanto para un desayuno o merienda especial en sus versiones dulces tanto como cena, si los hacemos con rellenos salados. La clave es que estén crujientes y deliciosos, que lo estarán.

¿Con o sin mantequilla?

Todo depende de tus gustos. Los croissants auténticos tienen sabor a mantequilla, pero si no te gusta, puedes hacerlos sin. El truco está en fijarse en los ingredientes de la masa de hojaldre refrigerada: las hay con y sin mantequilla.