Mediante la dieta

Prevenir los hongos vaginales

Si no consigues que desaparezca de una vez por todas esa molesta candidiasis vaginal, una de las infecciones por hongos más frecuentes en la mujer, prueba a cambiar tu dieta. Puede que el origen de tu problema esté en el intestino y que solo debas alimentarte de otra manera

Protégete de las cándidas con la dieta

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Fuertes picores, ardor, dolor al orinar, flujo espeso y grumoso, inflamación de la vulva y de las paredes de la vagina, a veces con pequeñas heridas: son los síntomas de la candidiasis, una infección que afecta a tres de cada cuatro mujeres en algún momento de su vida. Entre sus desencadenantes están los cambios hormonales del embarazo o la menopausia, el uso de anticonceptivos con altas dosis de estrógenos, la ingesta excesiva de antibióticos o corticoesteroides, un sistema inmunológico deprimido por una infección por VIH, la diabetes o la mala alimentación. Pero, ¿quién la causa? El hongo Candida albicans. En realidad, este hongo se encuentra de forma natural en la boca, el intestino y la vagina, y juega un papel relevante en la digestión de los azúcares; el problema aparece cuando su número crece demasiado. Es entonces cuando provoca la infección.

Cuando se repite

Hay mujeres que presentan candidiasis varias veces al año (candidiasis recurrente) o que llevan mucho tiempo luchando contra la infección, que se ha convertido en crónica: no se encuentra el tratamiento adecuado y se les recetan multitud de medicamentos (antibióticos, antifúngicos) que acaban creando resistencia. "Normalmente las pacientes con candidiasis vaginal han recorrido muchos ginecólogos", explica Cala Cervera, especialista en medicina natural y en nutrición ortomolecular. "Al principio, las pruebas de detección dan positivo pero luego, a veces, al volverse crónico el problema, ya no. Y esto es porque el sistema inmunitario, al tener que estar combatiendo constantemente una infección, acaba debilitándose". Como consecuencia de la infección, el tejido de las paredes vaginales va deteriorándose y esto hace que sea más difícil recuperarse. "La situación también acaba dañando emocionalmente a las pacientes: afecta a la vida sexual y, además, al obtener falsos negativos en los análisis, tienen la sensación de que están en un círculo del que no pueden salir".

Su posible origen digestivo

Si se examina de cerca cada caso de candidiasis, se descubre que el 90% de las pacientes presentan también síntomas digestivos: gases, hinchazón, malas digestiones, estreñimiento y diarrea, problemas habituales en un colon irritable... “Hay veces en las que se trata de un problema puntual pero, en general, suele existir una candidiasis intestinal previa y, a raíz del daño que se produce en el intestino, bajan las defensas y la candidiasis puede aparecer en cualquier otra parte del organismo”, explica la especialista Cala Cervera, que lleva muchos años tratando con este problema. Según Cervera, estos problemas van en aumento por el estilo de vida actual: prisas, exceso de tareas, ansiedad, mala alimentación…"Desde la medicina natural trabajamos potenciando la salud –explica Cala Cervera–. Hay que examinar la dieta, los niveles de estrés, el estado de ánimo, si la paciente hace o no ejercicio, si descansa adecuadamente. Se trata de ver qué desequilibrios tiene su organismo, para ayudar a que vuelva al equilibrio y se ponga en marcha otra vez, es decir, sepa defenderse contra las agresiones, porque es el propio organismo el que combate el problema".

El pilar de la dieta

En ese contexto, la herramienta fundamental en el tratamiento de la candidiasis es la dieta. "Se trata de dejar de tomar cosas que alimentan al hongo", explica gráficamente la especialista en medicina natural. Por este motivo el primer paso es abandonar los azúcares, las levaduras, los cereales con gluten, el café. "Es una dieta muy estricta, a la que añadimos todo lo que ayuda a mejorar la salud, como vegetales, frutos secos, semillas y pescado azul. Además, es importante examinar qué otras deficiencias nutricionales tiene la paciente, es decir, qué vitaminas y minerales faltan". Una vez que ha bajado la población de hongos gracias a la alimentación, se refuerza el sistema inmunitario con antifúngicos naturales que no producen efectos secundarios (como el aceite de orégano o el extracto de semilla de pomelo). El intestino los absorbe y los lleva a todas las partes del cuerpo. El tratamiento dura entre seis y ocho meses. "Al cabo de ese tiempo, la paciente ha cambiado sus hábitos alimenticios y esa es la mejor protección contra las recaídas", dice Cala Cervera.

Los mejores alimentos contra ellas

Si tienes hongos vaginales de forma recurrente, asegúrate de que en tu cesta de la compra no falten:

  • Carne, pescado, marisco y huevos, vegetales, legumbres, frutos secos, semillas, arroz, quinoa, trigo sarraceno, tortas de arroz, limón, aguacate, leche de arroz, tofu, aceite de oliva, zumos vegetales (excepto de zanahoria y remolacha), que ayudan a tratar las cándidas.
  • Tomar grageas de ácido caprílico, gotas de extracto de semillas de pomelo o píldoras o gotas de aceite de orégano también ayuda: son antifúngicos naturales.

Y para repoblar la flora vaginal...

La flora vaginal es el conjunto de microorganismos que viven de manera natural en la vagina. En los seres humanos supone la mayor concentración de bacterias del cuerpo, después del colon. Estas bacterias son en su mayoría del tipo Lactobacillus y tienen una importante función protectora: producen ácido láctico, que mantiene el pH vaginal ácido, lo que impide la proliferación de microorganismos patógenos, como bacterias, levaduras y hongos como la Candida albicans. En ocasiones se consigue repoblar esta zona con Lactobacillus mediante la aplicación local de óvulos o pastillas.

Elena Castelló

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