Rocío Flores se ha venido abajo como nunca antes en Supervivientes. Justo cuando se cumplen tres meses de su estancia en Honduras y a horas de la última gala de Supervivientes al otro lado del charco la hija de Antonio David Flores se ha venido abajo y sus fuerzas están bajo mínimos. Tanto es así que incluso ha preocupado a su mejor amigo de la aventura, Albert Barranco, que no sabía cómo animarla.

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"Yo me quiero ir de aquí ya, hombre, pero ya, ya, ya… estoy amargada, estoy harta ya, te lo juro", ha confesado Rocío, rota en lágrimas, al ex tronista. Desesperada dice que solo piensa en levantarse e irse a pescar: "Solo quería meterme en el mar por hacer algo diferente". Rocío está realmente agobiada y aunque solo le quedan unas horas en la playa no encuentra consuelo en nada. Las altas temperaturas, el cansancio, el hambre, la convivencia... Son demasiados frentes abiertos y todo se está haciendo cuesta arriba.

"Ya no es lo mismo que al principio, está todo demasiado cuesta arriba. Yo sabía que esto iba a ser muy duro, me lo decían mis amigos, sobre todo por la comida, pero es lo siguiente. Hoy hacemos tres meses en la isla y eso no nos lo quita nadie. Esto es más que duro, es durísimo", le comentaba Albert Barranco a Rocío que lloraba y lloraba al escucharlo.

Rocío Flores

La hija de Rocío Carrasco, alabada por todos sus compañeros por su optimismo y alegría, ya no puede más. Son muy pocos en la isla y la final está ya muy cerca con lo que los nervios están a flor de piel y esto está minando el estado de ánimo de los supervivientes. Por si fuera poco este martes volvió a tocar el tema de su madre haciendo su reflexión más dolorosa y cada vez que lo hace se queda muy afectada.