Hubo más dolor en Kiko Rivera además del que vio la audiencia el viernes por la noche en 'Cantora: La herencia envenenada'. Si sus revelaciones fueron devastadoras y ayudaron a entender el conflicto real que subyace de la guerra que mantiene con su madre, ahora, gracias a las imágenes inéditas de aquella señalada velada que ha emitido 'Sálvame' no solo queda claro cómo se encuentra viviendo Kiko Rivera el distanciamiento con Isabel Pantoja, sino que dibuja con mayor precisión el tipo de persona que es. Y la descripción es tan demoledora que consigue destruir totalmente la imagen de la mujer, la madre y la artista.

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Durante una de las pausas publicitarias, Kiko Rivera se desahoga con Jorge Javier Vázquez, quien le escucha atento, en silencio, y con evidente preocupación. Un dolor y una frustración tan enquistada como la que arrastra el hijo de Isabel Pantoja son difíciles de curar. Y es que el dj aún no acaba de creerse cómo le ha utilizado la persona a la que más idolatraba. "Esto moralmente, como mi madre, es la hostia. Yo he estado libre de cargas un año y cinco minutos, es decir: el primer año de mi vida y los cinco minutos que tardas en firmar un contrato con otro", sentencia con dureza y todavía en 'shock' por su gran y doloroso descubrimiento, del que habló largo y tendido en exclusiva en la entrevista para Lecturas que ha puesto patas arriba Cantora y con la que ha desafiado a Isabel Pantoja.

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Kiko Rivera cree ciegamente que su madre, cuando se resolvieron las últimas voluntades de Paquirri, no tenía problemas económicos, por lo que aún no entiende que le haya utilizado hasta el punto de haberle dejado en una situación económica tan compleja. "Todas las demás casa, todas están libres, el único que está jodido soy yo, porque no tiene nada a su nombre. Me siento engañado, decepcionado… Quiero decir: ¿para qué he nacido yo?", es una de las confesiones que han visto la luz de Kiko Rivera y que hielan la sangre.

"¡A mí me da igual lo que haga mi madre! Estaría bueno que con 64 años, le tenga que decir lo que tiene que hacer", admite, dando buena cuenta de lo mucho que ha cambiado su relación con la tonadillera. Acto seguido, Kiko Rivera, en una frase lapidaria que es toda una declaración de intenciones, deja en caída libre el vínculo con ella: "A mí lo que me viene es esto: que hoy en día se debe una cantidad de dinero de este préstamo que a mí me perjudica, y esto, pues no puede ser. ¡Dos años! Toda mi puta vida hipotecado".

Kiko Rivera, en el plató de 'Cantora: La herencia envenenada'

Kiko Rivera, en el plató de 'Cantora: La herencia envenenada', desahogándose con Jorge Javier Vázquez

Telecinco