La crisis sanitaria que está azotando a medio mundo ha provocado el encierro de la población. Durante tres meses, la ciudadanía ha estado esquivando el virus y ni los 'royals' han podido salvarse. La Covid-19 entró de lleno en la Casa Real Británica después del positivo del príncipe Carlos. Mientras el hijo de Isabel II ha querido mandar un mensaje de esperanza tras pasar una etapa complicada, Meghan Markle, la mujer del príncipe Harry, ha confesado cómo han sido las semanas de confinamiento junto a su marido y su hijo Archie después de mudarse a Estados Unidos.

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“Ha sido increíble pasar tiempo con mi esposo y ver crecer a nuestro pequeño. Ahí es donde ha estado toda nuestra atención”, revelaba Meghan durante su aparición estelar en la cumbre virtual de las mujeres más poderosas de Fortune.

Los duques de Sussex han cumplido su sueño de comprar una casa en Santa Bárbara, un sitio muy seguro y muy privado, donde han empezado una nueva vida después de desvincularse (el pasado 31 de marzo) completamente de la corona británica.

harry meghan archie

Pero no todo ha sido fácil desde que decidieron hacer real el 'Megxit'. Nada más aterrizar en Canadá, el matrimonio se alojó, según contó el 'Daily Mail', en una impresionante mansión perteneciente al magnate Tyler Perry, íntimo amigo de la reconocida actriz y empresaria Oprah Winfrey.

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Volcada en su pequeño

Archie ha sido una de las razones por las que Harry y Meghan llevaron a cabo el 'Megxit'. El matrimonio tomó la complicada decisión con un claro objetivo: que el bisnieto de Isabel II y Felipe de Edimburgo viviera su vida con total normalidad y alejado de todos los protocolos reales habidos y por haber.

Pero si hay algo que le preocupa a Meghan es la dificultad de Archie para relacionarse con otros niños por el simple hecho de tener unos padres famosos.