El pronto desconfinamiento de Mónaco está consiguiendo que, con toda la cautela por parte de sus ciudadanos, el Principado vuelva a la normalidad a pasos agigantados. A pesar del contagio por covid-19 del soberano Alberto II, la Casa Real ha continuado atendiendo su agenda y apoyando día tras día tanto la economía como los ánimos del pequeño Estado.

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Además de una sustanciosa bajada del sueldo dedicado al presupuesto del Principado con el objetivo de aliviar los daños previstos en el turismo y el ocio, se han repartido mascarillas a todos los ciudadanos, modelos producidos en el propio país que se han entregado bajo el lema "We are strong together".

Alberto y Charlene de Mónaco
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De esta manera, tanto el príncipe Alberto como su esposa Charlene han estado al pie del cañón en la lucha y el apoyo frente a la crisis sanitaria, una presencia que en sus últimas apariciones ha estado reforzada por otros miembros del clan Grimaldi: la princesa Estefanía, los sobrinos del soberano, Andrea, Pierre Casiraghi o Louis Ducruet -en algunas ocasiones acompañados por sus respectivas mujeres-; así como las benjaminas de la familia, Camille Gottlieb y Pauline Ducruet.

Un buen ejemplo de ello pudo verse este martes en la inauguración de un nuevo casino en Montecarlo, una ocasión en la que parte de la Familia Real se reunía y donde hubo grandes ausencias. Además de Beatrice Borromeo, esposa de Pierre, Carolina de Mónaco y su hija Carlota se convertían en las ausentes más comentadas. No tanto por el evento, sino por los meses que ambas llevan "en paradero desconocido".

Carolina de Mónaco
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El posado familiar llevaba a echar cuentas y comprobar que, en el caso de la princesa de Mónaco y con motivo de la cancelación del tradicional Baile de la Rosa -que debió celebrarse al entrar la primavera-, son más de cuatro los meses que llevamos sin verla. Su última aparición pública la hacía junto a su hija menor, Alexandra de Hannover, a mediados de enero en París, con motivo del desfile de Chanel Alta Costura.

Desde la Fundación Princesa Grace, hace unos días se confirmaba la utilización de los manteles que se utilizaron en la edición de 2017 para fabricar mascarillas protectoras contra el covid-19, una tarea realizada por tres costureras de La Boutique du Rocher, tienda oficial de la fundación en Montecarlo. Un gran gesto por parte de Carolina de Mónaco pero en el que no hizo acto de presencia.

Carlota Casiraghi
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La incertidumbre de su madre salpica también a Carlota Casiraghi, quien desde su boda el pasado verano con Dimitri Rassam ha mantenido una vida de lo más tranquila y alejada de los medios de comunicación. Desde entonces, las escasas apariciones de la joven royal se han realizado prácticamente sin fotografías, tal y como ella misma pedía en la visita a Segovia que realizó en septiembre del año pasado, con motivo de su intervención en el Hay Festival.

También en enero y también en París pudimos verla por última vez. En su caso, acudiendo al desfile de Yves Saint Laurent con un look setentero con el que acapara todas las miradas. Ni su marido ni ninguno de sus hijos acudieron con ella a esta cita con la moda que en el caso de los Grimaldi su ausencia sería imperdonable.

Carolina y Carlota de Mónaco
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Hermetismo y discreción para dos de las grandes mujeres de Mónaco que, sin embargo, sí dejaron verse el verano pasado. En el caso de Carlota, lo hacía navegando sobre el yate Pachá por las aguas de Nápoles acompañada de su recién estrenado esposo Dimistri y los tres hijos de la pareja: Baltazhar, es el pequeño que tienen en común, y es hermano por parte de madre de Räphael, y por parte de padre de Darya.

Su madre, sí se apuntaba a uno de los últimos posados oficiales de la Casa Real, realizado con motivo del Día Nacional de Mónaco, en el que, una vez más, su hija mayor se convertía en la ausencia más comentada.