Aunque es una de las royals más aclamadas del mundo, no es ningún secreto que la reina Letizia (51 años) es poco dada a prodigarse por eventos de ocio reales. Cabe recordar que los reyes fueron los grandes ausentes del 18 cumpleaños del príncipe Christian de Dinamarca, aunque solo unas semanas después aceptaron la invitación de la reina Margarita y disfrutaron de un viaje de Estado salpicado por la polémica. 

Sin embargo, cuando llega el momento de reafirmarse en su papel de Reina de España, doña Letizia es única. Es imposible olvidar su presencia en la Coronación de Carlos III, el funeral de Estado de Isabel II o más recientemente como anfitriona de excepción de Rania de Jordania o Máxima de Holanda en Madrid. La mujer de Felipe VI cautiva y enamora allá donde va

Las relaciones personales nada tienen que ver con las profesionales y eso Letizia lo tiene muy claro. Con Rania de Jordania, Máxima de Holanda y Mary Donaldson comparte generación y les unen los mismos intereses, no tan así como con Charlene de Mónaco o Mette-Marit de Noruega, cuyos encuentros a lo largo de los años se pueden contar con los dedos de una mano.

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Letizia

La bonita amistad con Rania de Jordania

La última visita de Rania a Madrid el pasado mes de junio fue el ejemplo de dos royals bien avenidas. Cariñosas, cómplices y muy cercanas, se liberaron de cualquier norma de protocolo y no dudaron en saludarse con dos besos. "Fue un placer ponerme al día con la reina Letizia sobre el fantástico trabajo que está haciendo en España. Es una anfitriona muy afectuosa y una apasionada defensora de las causas que le apasionan", declaraba con orgullo al tiempo que recalcó lo importante que es para ella su amistad. "No importa cuánto tiempo llevemos separadas, siempre tenemos mucho que decirnos", zanjó.

Letizia y Rania de Jordania

Letizia y Rania de Jordania en Madrid 

Gtresonline

La gran complicidad Máxima de Holanda, Kate Middleton o Mary Donaldson

"Max y Willy", así se refiere Letizia a Máxima y Guillermo de Holanda, prueba de que lo suyo va mucho más allá del mero vínculo institucional. Cada vez son más habituales las visitas privadas de la Reina de los Países Bajos y sus hijas a Madrid, detalle que nos lleva a pensar que también aprovechan para ver a Felipe y Letizia de una forma más informal. Letizia y Máxima tienen muchas cosas en común. Ambas llegaron a una familia real por amor y el destino les tenía guardado el dolor de la pérdida de un hermano en circunstancias muy difíciles. Además, llevan la educación de sus hijas en línea y es que cabe destacar que Leonor y Alexia compartieron aventura en el UWC Atlantic College de Gales. 

Con respecto a Kate Middleton, no es ningún secreto que el vínculo de la familia real española con la británica siempre ha sido muy fuerte. De ahí que en comparación al resto de países, la Reina haya viajado con más asiduidad a Reino Unido. Las dos comparten gustos e intereses y cada encuentro entre ellas es recibido como un duelo de estilo mundial. 

Más recientemente hemos visto la complicidad que existe entre Letizia y Mary Donaldson. La reina y la princesa heredera han vivido una vida (casi) paralela desde que un príncipe se cruzó en sus vidas, y durante su viaje dejaron imágenes para el recuerdo mientras compartían risas y confidencias. Pero no solo eso, y es que la mujer de Felipe VI se convirtió en el mejor apoyo de la australiana cuando Lecturas publicó las imágenes de Federico y Genoveva paseando por Madrid. 

Letizia y Mary Donaldson
GTRES

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Letizia

Charlene de Mónaco, Victoria de Suecia y Mette-Marit de Noruega, en la lista negra de Letizia 

Desconocemos si se debe a las relaciones institucionales entre los países que representan o qué, pero lo cierto es que el vínculo de la reina Letizia con Charlene de Mónaco, Victoria de Suecia y Mette-Marit de Noruega es nulo. A excepción de citas multitudinarias como alguna coronación, boda real o funeral de Estado, lo cierto es que las imágenes entre ellas son escasas. 

Esto nos lleva a pensar que la amistad entre ellas no existe, aunque lo cierto es que tampoco hay motivo alguno para pensar en desencuentros o malos rollos. Cada una afronta sus deberes institucionales de una forma y siempre que se han visto ha reinado la cordialidad.