Vidas propias

En 'Supervivientes' gana quien se lo curra

Jorge Javier Vázquez Alba Carrillo Laura Matamoros José Luis Supervivientes
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Jorge Javier. La tensión se palpaba en el plató

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Jorge Javier con finalistas. Con la victoria de José Luis también ganó el concurso

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Alba Carrillo y José Luis. Alba ha conquistado el corazón de la audiencia

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Jorge Javier y Lara Álvarez. Hemos reventado audímetros

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Jorge Javier 2. El cierre de una etapa

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GH Revolution. Volveré con 'GH Revolution'

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Televisión Presentadores famosos Supervivientes Gran Hermano Telecinco

25 de julio de 2017, 14:06

Fue sin lugar a dudas una de las finales más emocionantes que recuerdo. De verdad que la tensión se palpaba en el plató: reinaba un silencio sepulcral, mezcla de miedo y expectación. En mi cabeza se planteaban dos escenarios: que arrasara José Luis o que los seguidores de Laura se movilizaran en masa y tumbaran al concursante. Por eso cuando Alba Carrillo se cargó a Matamoros, el desconcierto se adueño del lugar y el orden mental que tenía instalado en mi cabeza se fue a tomar por saco.

Ganó José Luis y con su victoria también ganó el concurso. Se premia a un concursante que no solo ha participado de manera muy activa en las tareas de la supervivencia, sino que además no ha escondido el ala en lo que a convivencia se refiere. Ha batallado, ha discutido, se ha reconciliado y no ha hecho del escaqueo su estrategia para llegar a la final. La victoria del desconocido José Luis es un aviso a navegantes: la popularidad no es un elemento determinante en este reality. Gana quien se lo curra.

La segunda posición de Alba me parece una divertida carambola del destino. Entró con todos los números para ser expulsada inmediatamente. Tras unos comienzos algo conflictivos -por decirlo de una manera fina- Alba ha conquistado el corazón de la audiencia gracias a una divertida ingenuidad muy cercana a la torpeza y un sentido del humor muy especial con los gais. De hecho, si se lo curra puede convertirse en algo así como una diva -o divilla- de un sector del colectivo.

El viernes, al conectar el teléfono a eso de las ocho y media de la mañana, me encuentro con que tengo cerca de diez mensajes de whatsapp sin abrir. Demasiados para ser tan pronto. Intuyo que hemos arrasado. Al abrirlos certifico mi pálpito: un 33.1 por ciento. Una salvajada. Sin embargo, el dato me produce una extraña sensación de vacío. Hemos reventado audímetros, sí, pero ya todo acabó.

La explosión de alegría coincide también con el cierre de una etapa. Sentimientos encontrados. De todo esto eres cada vez más consciente conforme van pasando los años y acumulas programas a tus espaldas. La televisión es así y hay que aceptarla con todas sus contradicciones. No sé si sucede en otros países pero aquí poco importa la trayectoria.

En septiembre volveré a examinarme con 'GHRevolution'. También tiene gracia volver a empezar. Te obliga a vivir con las alarmas encendidas aunque a estas alturas de temporada empiece a apetecerme un poco de "modo off". Para variar, más que nada.

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