Tensión en directo

Ana Rosa Quintana supera el momento televisivo más duro de su carrera

La presentadora consigue que se paralice un desahucio y que un hombre, derrotado por las circunstancias, termine con su vida

Ana Rosa Quintana
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Desahucio AR 4. El momento más díficil de Ana Rosa

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Desahucio AR 5. El momento más díficil de Ana Rosa

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Desahucio AR 2. El momento más díficil de Ana Rosa

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Desahucio AR  7. El momento más díficil de Ana Rosa

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Televisión Telecinco El programa de AR

28 de abril de 2017, 15:30

Lo que la audiencia ha vivido junto con Ana Rosa Quintana esta mañana de viernes ha sobrepasado todos los límites imaginables. Pocas personas son capaces de mantener los nervios de acero como lo ha hecho la presentadora en una situación que hubiera superado a cualquiera. 'El programa de AR' seguía a pie de calle el desahucio de Fabián y su madre Francisca, de 83 años y enferma de alzheimer. El matinal ya había mostrado en otras ocasiones dramas de este tipo y se había esforzado en denunciar durante los años de mayor actividad de las plataformas antidesahucios. Pero este caso, por lo dramático de las circunstancias y la situación de tensión que ha generado, se ha convertido en uno de los momentos televisivos más complicados de toda la carrera de la veterana periodista.

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Ana Rosa conseguía contactar con Fabián, quien afirmaba estar "muy nervioso" y totalmente superado por la situación hasta el punto de amenazar en directo con arrojarse por el balcón desde el que estaba hablando con ella. "Yo no sé lo que voy a hacer. Te lo juro que, como entren, me tiro por el balcón. Me han quitado mi vida, mi dinero, mi negocio y me lo han quitado todo", era la frase de un hombre derrotado por la vida y para el que las fuerzas habían empezado a flaquear. La presentadora se ponía en tensión y rápidamente, a medida que hablaba con el protagonista de la noticia, empezaba a elaborar una estrategia con el fin de que la dramática situación no derivara en tragedia. Con mucha habilidad y psicología, le quitaba de la cabeza a Fabián la idea del suicidio, y le ayudaba a pensar en las soluciones. "Es muy importante, no solo por ti, sino también por tu madre, que mantengamos la calma. Tú eres el hombre que está sujetando todo esto y no puedes desfallecer ahora", le insuflaba ánimos Ana Rosa.

Si estaba realmente asustada, lo estaba sobrellevando muy bien. En aquel momento, no importaba nada más que relajar a Fabián y le invitaba a decir lo que necesitaba para que no viera su situación tan negra. El hijo de Francisca lo tenía claro: solo necesitaba tiempo. Ni dinero ni una vivienda ni un imposible. Solo tiempo. Porque Fabián contaba con una casa en la que instalarse con su madre, pero necesitaba acondicionarla para acomodar a su madre.

Desde el plató, Ana Rosa hacía un llamamiento a las autoridades y a quien pudiera ayudarles, para que a Fabián le concedieran ese "poco más de un mes" que necesitaba, mientras le aseguraba que todo se iba a arreglar. "Tienes que centrarte en la solución, que ya la tienes que es el piso. De tirarte nada, vamos a centrarnos en que vamos a conseguir ese mes y que vas a vivir en esa casita con tu madre", le decía calmada y haciendo que se agarrar a la esperanza y a la vida.

La reina de las mañanas no podía estar más indignada, pues Fabián y Francisca son otras dos víctimas del Antonio Arroyo, un famoso prestamista, "un estafador, al que no se le pudo juzgar el otro día, porque el delito estaba prescrito, y se ha dedicado a engañar a ancianas", afirmaba Ana Rosa.

Fabián y Francisca hace tiempo tuvieron que recurrir a Arroyo para pedir un préstamo por necesidad. La cantidad que pidieron era de 50.000 euros y ofrecieron de aval su casa. Una trampa al 29% de interés, en la que no recibieron lo que pidieron, pero que acabó convirtiéndose en una deuda que no pudieron liquidar, provocando que estén a punto de quedarse en la calle.

Fabián conseguía más tiempo tras hablar con el nuevo propietario de la vivienda y Ana Rosa reconocía haber pasado "uno de los peores ratos de mi vida profesional". Después de criticar que, muchas veces, "la ley no entiende de emociones", daba paso a publicidad para tomarse un paracetamol. Debido a la tensión vivida, le había sobrevenido "un dolor de cabeza que no me puedo aguantar".

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