Junto a la camisa blanca y los jeans, el vestido negro es uno de las tres prendas básicas de armario con la que todas las mujeres deberíamos contar en nuestro vestidor. Tres piezas indispensables que poder llevar en diferentes estilos, y situaciones, que han sabido adaptarse al paso del tiempo y las tendencias de cada temporada, y que son capaces de salir airosas de cualquier drama estilístico. Dentro de ellas, el vestido negro se convierte en la pieza perfecta para lucir en cualquier plan un poco más especial, gracias a su factor sofisticado que logra estilizar y arreglar en cuestión de minutos.

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Como hemos dicho, esta prenda atemporal se adapta a las novedades de las firmas a través de nuevos patrones, siendo los favoritos todos aquellos diseños que potencian la silueta. Sara Carbonero tiene claro qué tipo de corte es el más favorecedor para ella, y reinventa el clásico LBD con un look de lo más inspirador.

En su caso, Sara apuesta por un diseño de su firma de ropa, Slow Love, que tiene todos los detalles para convertirse en ese básico al que sacar partido durante toda la primavera y verano. Un vestido corto negro de escote 'off shoulder, que cuenta con un tejido fruncido y ajustado que no marca excesivamente la silueta, para potenciarla aún más. Pero, además de esa estética favorecedora, cuenta con un detalle que lo hace aún más especial: sus componentes.

Y es que este diseño apuesta por la moda sostenible, ya que está elaborado con un 80% de poliéster reciclado, entrando dentro de esa corriente cada vez más protagonista en la moda donde se adaptan a la sostenibilidad sin restar tendencia.

Vestido negro
Slow Love

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(45 euros), de Slow Love