"Reconozco que fui yo quien inició el motín: tenía ganas de darle al tacón, de desbarrar, de desahogarme, de echar unas risas en buena compañía"

¿Y tú qué opinas?

Sandra Barneda

8 de abril de 2014, 08:00

Por cuestiones de agenda, pasamos las clases de interpretación del martes al miércoles. Para festejar el cambio, decidimos no ir a clase y salir a cenar.

Reconozco que fui yo quien inició el motín: tenía ganas de darle al tacón, de desbarrar, de desahogarme, de echar unas risas en buena compañía. Comunico vía whatsapp mi propuesta y al resto de mis compañeros les faltó tiempo para sumarse a ella. Valldeperas no pudo venir porque ya había quedado a cenar con las chicas a las que va a dirigir en ‘Hable con ellas’. Se suman a nuestra cena Carlota y Raúl y aterrizamos en El landó a las nueve de la noche con hambre de fiesta. Cena gloriosa. Muy divertida. Como al acabar nos quedan ganas de mambo, decidimos unirnos al grupo de David. Carlota y Menchu se van a casa. También mi P., al que afortunadamente no le sienta mal que continúe la juerga con mis amigos. En nada llegamos al Matute, el restaurante donde estaba reunido el otro grupo, y en menos que nada se produce la gran fusión. Nos relacionamos con intensidad, como si no hubiera mañana.  Aprovecho para contarle un secreto a Sandra Barneda, alterno con la inquietante Beatriz Montáñez y disfruto charlando acerca de nuestros respectivos orígenes con Yolanda Ramos. Al día siguiente P. me pregunta a qué hora volví a casa y estuve a punto de mentirle. No lo hice, pero me daba apuro confesarle que a las cuatro. Sobrellevo el jueves como puedo y en uno de los raros momentos de lucidez que recuerdo me asalta una reflexión. En ningún momento de la noche nadie sacó el dichoso móvil para hacerse una foto conmemorativa. Se conoce que, cuando te lo estás pasando realmente bien, no te queda tiempo para gastarlo en esas gilipolleces.

Por Jorge Javier Vázquez

Ya sé que no me conocéis y que nunca habéis oído hablar de mí… así que voy a aprovechar esta oportunidad para ir con frecuencia a mi archivo mental y vaciar la papelera en este blog en un intento de no colapsar mi ordenador personal, ya de por sí siempre lleno de ideas sin salida.