Es la nueva cara de Saint Laurent

El hijo de Pierce Brosnan, de joven tímido a icono de la moda

¿Y tú qué opinas?

10 de marzo de 2015, 12:44

Por CONCHI ÁLVAREZ DE CIENFUEGOS

 

Qué poco interés tienen los hijos de Hollywood en seguir el camino de sus padres. Cada vez menos quieren ser actores, la fama les seduce pero han aprendido que se puede ganar de otra manera diferente: subiéndose a las pasarelas. Pocos quieren ser comparados con lo que hacían sus padres a su edad, o con sus carreras de éxitos, ellos buscan la suya propia y hacer algo que no tenga nada que ver con lo que han visto en casa. Podrían haber estudiado ingeniería, sí, pero se han decantado por ser modelos, una decisión como cualquier otra…

 

Si la semana pasada os mostrábamos el caso de las hermanas Gummer, hijas de Meryl Streep (cuando tu madre es un icono viviente del cine mejor cambias de vocación), hoy nos encontramos con un caso muy parecido, el de Dylan Brosnan, que por su apellido, como muy bien habréis adivinado, se trata de el hijo de Pierce Brosnan. El joven, de 17 años, ha pasado de ser, bajo la atenta mirada de los flashes de los paparazzi, un joven con una actitud tímida, algo retraído, a la estrella de la última campaña de Saint Laurent. Y todo por su cara bonita y sus casi dos metros de estatura y unas piernas que nos recuerdan a las de la animación japonesa.

 

La leyenda (¿se puede llamar leyenda a algo que ocurrió hace menos de un año?) apunta a que Dylan fue fichado por Hedi Slimane, actual director creativo de la firma, cuando este se encontraba en la playa de Malibú. Su estilo y forma de ser le llamaron la atención a este diseñador con un ojo estupendo para la fotografía, y vio en él algo que tienen todos sus modelos: actitud rock & roll. La historia dice que lo fichó sin saber de quién era hijo, pero no cuela. Dylan, al igual que Jack Kilmer (hijo de Val), fueron escogidos por sus progenitores, ya que, ¡oh, casualidad!, actualmente los dos son los rostros de la campaña Otoño 2015.

 

¿Nos gusta Dylan Brosnan? Nos encanta. Además de por ser como un látigo, por tener una belleza elegante que recuerda, además de a la de su padre, a la de un Yves Saint Laurent joven. Pero lo que más nos gusta de él ha sido su capacidad de romper el cascarón de la timidez y mostrarse a todo el mundo como uno de los ‘cool kids’ de la moda. Lo mantendremos fichado.

 

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