Cambiando de tema, la pasada semana vivimos un tsunami mediático con las declaraciones que Kiko Rivera dio a esta revista. Para él siempre hay un culpable: su hermana, su madre, su prima, un señor que pasaba por ahí o la propia revista, que ha malinterpretado sus declaraciones. Las palabras escritas tienen más fuerza que las habladas y que esto le sorprenda a alguien que nunca ha hecho una entrevista lo entiendo, pero Kiko Rivera es un experto en dar exclusivas: que nadie se crea que él no ha dicho lo que se ha publicado. Se puede demostrar porque todas las entrevistas se graban. ¡Qué pena, Kiko!

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Una persona cercana a los cuarenta años tiene que ser responsable de sus actos. Lo que has hecho con tu hermana no tiene perdón de Dios. Nunca he tenido afinidad con Isa Pantoja, pero tampoco nada en contra. Siempre me ha parecido distante y emocionalmente fría, pero esta semana me he sentido más Isa P. que nunca. Recibir ese bofetón gratuito y tan innecesario es muy fuerte. Para colmo, Kiko Rivera se permite el lujo de escribir en sus redes sociales, después de la entrevista, que lo que se ha publicado es lo que piensa y que a quien no le guste que se fastidie. Solo cuando ha visto que esta actitud ha afectado a su trabajo es cuando se ha empezado a dar cuenta de que se ha equivocado. Aún no le he visto mirar a cámara y pedir perdón a su hermana. El pasado viernes tuvo la oportunidad de hacerlo cuando entró en ‘Sálvame Naranja’. Espero que esto le sirva para aprender, pero, siendo sincera, tengo muy pocas esperanzas.