Le recomiendo a mi sobrina que, si tiene corazón, retire la demanda”. Con estas contundentes palabras José Antonio Rodríguez, marido de Gloria Mohedano, y por consiguiente tío de Rocío Carrasco, le lanzaba ayer un órdago a su sobrina. Las impactantes declaraciones han pillado por sorpresa a todo un conglomerado de peones que forman parte de la guerra judicial entre la hija de Rocío Jurado y el ex guardia civil.

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A pesar de no tener contacto con el que fuera marido de su sobrina, José Antonio se ha posicionado en su bando. “Si me lo pide, no tengo ningún problema en declarar a su favor”, admitía. Con esta proposición alejada de toda lógica, Rocío Carrasco se queda únicamente con el apoyo de su prima Chayo Mohedano -único miembro de la familia con el que mantiene contacto- y Antonio David gana un testigo bastante relevante con el que se presupone no contaba.

Hace apenas unos días saltaba la noticia de que Chayo Mohedano será el testigo sorpresa que utilizará Rocío Carrasco en el juicio contra Antonio David por maltrato continuado, cuestión que José Antonio -también tío de Chayo- ha criticado duramente: “A Chayo le han metido en un charco porque es demasiado buena persona y no sabe decir que no”.

Como si de una guerra se tratara, los aliados son esenciales para la resolución del juicio del que se vaticina tendrá una larga duración. A esta cuestión se le suma lo relacionado con los hijos de ambos, que eligieron voluntariamente vivir con su progenitor nada más cumplir la mayoría de edad. Para José Antonio, esta demanda por maltrato solo conseguirá alejar aún a los jóvenes de su madre: “Esta demanda está perdida desde que empezó, cuanto más gane o más cárcel le echen a David, más va a perder ella. La única oportunidad que tiene de que esos hijos le vuelvan a dar algún día un beso es que retire esa demanda”, sentenciaba.