Esther Doña ha protagonizado esta semana alguno de los momentos televisivos que más están dando de qué hablar. Sonsoles Ónega conseguía que aceptara su invitación a dar su versión en 'Y ahora Sonsoles' tras su controvertida y fulminante ruptura con Santiago Pedraz justo después de haber anunciado a bombo y platillo su compromiso matrimonial. Un testimonio jugosísimo que no dejaba indiferente a nadie y a través del que le dedicó durísimas palabras al juez. Esther Doña daba carpetazo definitivamente a su relación y dejaba claro que su intención es mirar hacia el futuro. Y el futuro ha llegado en forma de contrato de colaboradora. Sonsoles Ónega le ha hecho una proposición imposible de rechazar y, a partir de ahora, intervendrá en el nuevo programa de la periodista, convirtiéndose automáticamente en compañera de cadena de Tamara Falcó, a quien siempre estará unida por un hombre: Carlos Falcó, el marqués de Griñón.

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La hija y la viuda de Carlos Falcó se han convertido en compañeras de cadena. Mientras que la primera, aparece cada semana en 'El Hormiguero', suma una nueva experiencia como colaboradora televisiva en 'Y ahora, Sonsoles', después de su debut en 'La hora de La 1', hace dos años. Perdieron a un padre y a un marido en el momento más dramático de la pandemia. Hasta entonces, apenas habían trascendido detalles de cómo era su relación, salvo su trato correcto y amable en público, las pocas veces que coincidieron. Aunque se ha llegado a decir que Carlos Falcó habría pedido a su hija que llamara a su esposa "tita Esther", y ella se habría negado en redondo.

La muerte del marqués de Griñón

La situación experimentó un giro de timón caracterizada por la calma tensa y las indirectas veladas. Con la muerte del marqués había títulos y patrimonio en juego. Esther Doña, que se casó con el empresario en 2017, sabía que sus días estaban contados en El Rincón, la finca en la que habían vivido los días más felices de su matrimonio. A la mujer de Falcó le correspondía en régimen de usufructo y no ha sido hasta enero de este año que ha roto el todo vínculo con los hijos de su marido cuando vendió la finca a Tamara y a Manolo. Ambos comparten la misma visión de lo que esperan hacer con ella, como la hija de Isabel Preysler contó en aquel momento. Precisamente, El Rincón ha vuelto a tomar relevancia en las últimas semanas, pues era el lugar elegido por la marquesa de Griñón para su boda con Íñigo Onieva en junio de 2023... hasta que Tamara rompió su compromiso al destaparse las infidelidades de su exnovio.

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Calma tensa e indirectas veladas

Aunque no había evidencias claras, la relación entre ambas mujeres era tensa. No cayó en gracia que Esther Doña cambiara su biografía en redes sociales para denominarse "viuda de Griñón". Un nombramiento del que parecía no querer desprenderse, pero que la hija del noble, que lo heredaba por deseo expreso de su padre, tenía planes claros para él. Básica y razonablemente, que estuviera asociado ya a ella.

La viuda de Esther Doña y los hijos de Carlos Falcó se bifurcaba e iba discurriendo por caminos muy diferentes. La imagen del adiós al marqués, con sus hijos mayores unidos en el dolor, sin la presencia de la malagueña, que se recuperaba del coronavirus, no podía ser más elocuente de lo que pasaba de puertas adentro. La hija de Isabel Preysler mostraba una gran sintonía con sus hermanos, mientras que Doña parecía desmarcada del núcleo familiar del empresario.

Cambio de actitud tras el frío reencuentro

El primer reencuentro de Tamara y sus hermanos con Esther Doña tras la muerte de Carlos Falcó tardó en producirse quince meses, en la Basílica de San Francisco El Grande (Madrid), en junio del año pasado. La expectación era máxima y, si bien todo transcurrió en un ambiente de concordia y recogimiento, no se produjeron gestos de cariño y apoyo entre la modelo y los hijos de su marido. Fue una de las primeras ocasiones familiares en las que Íñigo acompañó a Tamara. Los asistentes llegando por separado dieron una imagen fría en un homenaje muy esperado, dejando para la intimidad del templo una actitud más cercana y familiar.

Y es que a lo largo de 2020 y 2021, tanto la marquesa de Griñón y la mujer de su padre manifestaron su falta de sintonía cuando los medios les preguntaban a la una sobre la otra. El rostro de Esther Doña se tensaba cuando le preguntaban por Tamara Falcó, y esta disimulaba la incomodidad de las preguntas sobre su "madrastra", sobre todo a raíz de que la malagueña destapara los mensajes con los que Carlos Falcó la 'cortejó'.

Que Esther Doña empezara a salir con el juez Pedraz y la posterior venta de El Rincón relajaron las tensiones entre ellas, sin duda. Tamara Falcó. "Me alegró de que esté feliz", decía la hija de Isabel Preysler en 'El Hormiguero' al ser preguntada por el noviazgo. La marquesa también tuvo recientemente un gesto con ella tras su controvertida ruptura. Aunque confirmaba que no tenían contacto, Tamara resolvía la cuestión con una respuesta de lo más elegante y que insinuaba la nueva situación: "Me da mucha pena. Es la viuda de mi padre y le tengo respeto. Le deseo cosas buenas". ¿Reina, por fin, la armonía entre ellas?