En el episodio número ocho de Rocío: contar la verdad para seguir viva, Rocío Carrasco ha abierto la caja de Pandora: la apertura del testamento de Rocío Jurado. La mujer de Fidel Albiac ha mostrado el malestar que siente con su familia materna desde el fallecimiento de la artista y ha decidido aclarar ciertos puntos que hasta ahora nunca se habían tocado. Rocío ha destapado, sin miramientos, el importante motivo por el que su progenitora no dejó nada a sus nietos, Rocío y David Flores, en la herencia.

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"Porque era su voluntad, así se llama acto de últimas voluntades y ella considera que no debe de dejárselo. Rocío Flores por no tener de su abuela no tiene ni a la que parió su abuela y no lo tiene porque lo ha decidido ella", ha revelado muy dura Rocío Carrasco contra su hija.

Además, ha vuelto a rememorar el dolor que le produjo el fallecimiento de la más grande, un hecho que desencadenó cambios de conducta muy fuertes en Rocío Flores: "Tras la muerte de mi madre empiezo a ver esos cambios en Rocío, en el colegio, en su actitud, cambio para conmigo, solo para conmigo, porque con Fidel tiene una relación maravillosa, pero de momento eran cosas suaves", ha continuado dejando en evidencia que con la única persona con la que había cambiado radicalmente Rocío Flores era con ella, con su madre, Rocío Carrasco.

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"Una niña de 9 años que tiene una mala contestación, que le dices ‘escúchame, así no se habla’ y ya está. Pasa el tiempo y me doy cuenta que no estoy bien anímicamente y no por la muerte de mi madre. Me doy cuenta de que me pasan cosas antinatura. El ser (Antonio David) se aprovecha la muerte de mi madre para seguir cargando, poniéndome de mala madre y decir cualquier cosa que le dé la gana", ha rematado enfadada y volviendo a desenmascarar al exguardia civil.