Irene Rosales está viviendo un 2020 muy complicado. La colaboradora de Viva la vidaha perdido a su madre Mayte y a su padre Manuel con apenas ocho meses de diferencia: "Creía que este año no me iba a poder dar más golpes, pero de nuevo la vida me castiga llevándote. Mi corazón está roto pero tranquilo porque estás con mami", escribía la mujer de Kiko Rivera rota de dolor tras perder a una de las personas más importantes de su vida. A pesar de todo, la sevillana ha sacado fuerzas de flaqueza y ha mandado un mensaje esperanzador a todos sus seguidores. También, aprovechando la ocasión, Irene ha vuelto a abrirse en canal para desvelar una de sus mayores manías a la hora de acostarse en la cama.

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"Me veréis más activa por aquí ya que de alguna manera quiero estar más con vosotros. Por todo el apoyo que recibo en los malos momentos también quiero que estéis en los buenos", ha contado a través de 'stories'... Y es que Irene Rosales es una caja de sorpresas y ha decidido darnos un detalle sorprendente de su intimidad: ¡duerme abrazada a un cojín!

"Yo y mi manía de dormir agarrada a un cojín. Buenas noches", ha escrito junto a una imagen en la que aparece aferrada, con todas sus fuerzas, a un cojín muy mullidito.

irene rosales

Irene Rosales, abrazada a un cojín para conciliar el sueño.

Instagram @irenerova24

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De esta manera, la colaboradora televisiva consigue conciliar el sueño, a diferencia de Anabel Pantoja. La sobrina de la tonadillera desveló en Sábado Deluxe su adicción a las pastillas para dormir: "Empecé por una pastilla a los 20 o 21 años, tengo 34. Me daba pánico dormir sola y me tomaba un relajante muscular como la que se pone una crema, como rutina. Fui aumentando el nivel. Iba al médico pero por detrás me tomaba más", explicaba preocupada la joven. Sin embargo, su situación ha dado un vuelco de 180º y, a juzgar por sus últimas publicaciones, Anabel ha conseguido reducir sus dosis de somníferos.