Si el objetivo de su huida a Canadá era ganar privacidad y escapar de la presión mediática de los medios, parece que no lo están consiguiendo. Este viernes se cumple justo un mes desde que el príncipe Harry y Meghan hicieran pública su decisión de retirarse de la familia real, una fecha que llega con nuevas informaciones de su nueva vida en Canadá.

El matrimonio está sufriendo un nuevo acoso por parte de la prensa internacional cuyo objetivo es captar las primeras imágenes de su vida en la lujosa residencia en North Saanich (Vancouver). Ante semejante situación, la pareja se ha visto obligada a tomar una drástica determinación.

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Harry y Meghan

Al parecer, los duques de Sussex habrían reforzado la seguridad de su mansión. Además de instalar decenas de cámaras de seguridad, carteles de advertencia en los que dejan claro que se trata de una propiedad privada y unas lonas gigantes sobre los ventanales, que aunque afean la propiedad, cumplen la finalidad de evitar cualquier tipo de mirada curiosa.

Todos estas medidas de seguridad se han hecho efectivas después de que la actriz fuera fotografiada recientemente paseando con su hijo, Archie, y sus perros por un bosque cercano a su hogar. Un hecho que ya estaría en manos de sus abogados y es que no hay que olvidar que al romper cualquier tipo de conexión con la familia real británica se convierten en personas anónimas.

Según el portal internacional TMZ, las soluciones serían temporales ya que esta residencia no sería la definitiva. Ahora se especula con la posibilidad de que se trasladen a otra mansión situada al oeste de Vancouver que dispone de muros de seis metros de alto que oculten su vida diaria de miradas indiscretas o incluso una posible mudanza a Estados Unidos, en concreto a Los Ángeles, ciudad en la que Meghan podría retomar su actividad profesional como actriz.