Tras varias semanas buscando casa en Los Ángeles, el príncipe Harry y Meghan Markle han puesto rumbo a Estados Unidos. La pareja ha sorprendido al adelantar su mudanza y comenzar el sueño americano, a pesar de la crisis del coronavirus. Un cambio de domicilio y país en el que han tenido que hacer frente a un nuevo varapalo.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha querido dejar claro a través de su cuenta de Twitter -medio en el que habitualmente hace grandes anuncios- que el país no piensa hacerse cargo de los gastos de seguridad de los duques de Sussex. Es decir, a diferencia que en Canadá, Meghan y Harry tendrán que financiar de su propio bolsillo un despliegue que está valorado en más de un millón de dólares.

“Soy un gran admirador de la Reina y del Reino Unido. Se me informó de que Harry y Meghan, que abandonaron el Reino Unido, residían permanentemente en Canadá. Sin embargo, ahora que han dejado Canadá para venir a Estados Unidos, el país no pagará su protección de seguridad. ¡Deben pagar!”, ha asegurado Donald Trump en su cuenta de Twitter.

Unas declaraciones más que sorprendentes, ya que, en plena crisis del coronavirus, el presidente de Estados Unidos ha tenido tiempo para aclarar esta cuestión. Eso sí, Meghan y Harry no han tardado en responderle a través de un portavoz oficial. “El duque y la duquesa de Sussex no tienen planes de pedir recursos de seguridad a Estados Unidos. Se han hecho arreglos de seguridad con fondos privados”, ha asegurado.

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Esta no es la primera vez que el presidente de Estados Unidos tiene un encontronazo con Meghan Markle y el príncipe Harry. La exactriz ya fue objeto de las críticas de Donald Trump el verano pasado. Entonces, el mandatario no dudó en calificarla como “asquerosa” durante una entrevista a ‘The Sun’ en la que le recordaron que la duquesa de Sussex había amenazado en 2016 con mudarse a Canadá si Trump acababa siendo presidente.