El cáncer de útero, un enemigo con dos caras

Seguramente asocias este tipo de cáncer al virus del papiloma humano (VPH), que afecta al cuello del útero. Pero hay otro tumor, el de endometrio, que es el cáncer ginecológico más frecuente en países desarrollados tras el de mama

El cáncer de útero, un enemigo con dos caras

22 de febrero de 2016, 15:04

Si piensas en cáncer de útero seguramente te vendrá a la cabeza el virus del papiloma humano (VPH). Efectivamente, esta infección está estrechamente relacionada con un tipo de tumor, el de cuello de útero. Pero hay otro que también afecta a este órgano, concretamente al endometrio (la capa interna del útero). Cada uno de ellos cuenta con características, señales de alerta y tratamientos diferentes.

Se manifiestan a una edad diferente

El cáncer de cuello de útero suele tener más incidencia a partir de los 40 años, debido sobre todo a que el contagio del VPH suele darse entre los 20 y los 30 años y, a partir de entonces, el cáncer evoluciona unos 10- 14 años hasta que aparecen las primeras lesiones premalignas, es decir, el primer aviso de que se avecina un cáncer. El de endometrio, en cambio, tiene mayor prevalencia después de la menopausia (50-60 años).

¿Sufres sangrados irregulares?

La presencia anómala de sangre es un síntoma común en ambos tipos de cáncer.
El cáncer de cuello de útero puede provocar sangrado en las relaciones sexuales y también un sangrado vaginal anormal (reglas abundantes, pérdidas entre ellas...). Por lo tanto para prevenir, evitar y atajar este cáncer son vitales las revisiones y la prevención.
El cáncer de endometrio suele evidenciarse también por los sangrados en las mujeres menopáusicas. En las premenopáusicas las pérdidas suelen ser irregulares. Si se detectan estas señales de alerta hay que acudir inmediatamente al ginecólogo para que valore la posible causa.

La citología puede salvar vidas

La citología es fundamental para detectar el cáncer de cuello de útero. Las pruebas de cribado contribuyen enormemente a que este tumor sea poco frecuente en países desarrollados.
Las lesiones suelen detectarse en la fase premaligna gracias al cribaje de la citología. Si se identifican y se tratan correctamente, se puede evitar que terminen generando un cáncer.
El tratamiento en la fase premaligna consiste en eliminar, mediante cirugía ambulatoria, el trozo del cuello uterino en el que está la lesión. Se trata de una cirugía menor con poca repercusión posterior en la vida de la mujer, y se mantiene el útero y la fertilidad. Sin embargo, una vez ya se ha iniciado el cáncer de cuello de útero, el tratamiento variará según la fase en la que se encuentre el cáncer, y puede implicar desde una cirugía más agresiva a radio o quimioterapia.
En el de endometrio, en cambio, siempre se recurre al tratamiento quirúrgico. Y si se trata de un cáncer en una fase avanzada se puede añadir un tratamiento complementario.

Aliados para no padecerlos

Aunque hay factores de riesgo no modificables, hay que tener en cuenta que ciertos aspectos pueden reducir las opciones de padecer estos cánceres. La vacuna del VPH es una forma de prevención del cáncer de cuello de útero. La píldora anticonceptiva, además, reduce el riesgo de cáncer de endometrio: al tomarla se reduce la exposición a los estrógenos. Una vida saludable y activa, con una dieta equilibrada, son factores clave para evitar ambos tumores.

Factores que aumentan el riesgo

¿Fumas? Para que el cáncer de cuello de útero aparezca, el VPH debe asociarse a otros factores de riesgo, y uno de los principales es el tabaco. El otro, infecciones de transmisión sexual como la clamidia.
¿Tienes sobrepeso? Los kilos de más favorecen la aparición del cáncer de endometrio. La grasa aumenta nuestra exposición a los estrógenos, algo estrechamente relacionado con este tipo de tumor.
Reglas tempranas. Si has tenido una regla precoz o una menopausia tardía estás más años expuesta a los estrógenos, lo que aumenta las opciones de desarrollar un cáncer de endometrio.

Avances para tratar este tipo de tumores

Nuevas vacunas para el VPH. La investigación científica trabaja para lograr una vacuna no solo preventiva como la actual. El objetivo es que ayude a destruir el virus antes de que provoque un cáncer.
Tratamiento personalizado. Las novedades respecto al cáncer de endometrio se centran en especializar el tratamiento cada vez más, con nuevos medicamentos de terapia dirigida y también hormonal.
 

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