Vidas propias

"La aparición del Padre Ángel nos elimina las ganas de hacer cosas malas en la siempre inquietante noche madrileña"

Jorge Javier Vázquez
jorge javier con el padre angel

29 de septiembre de 2016, 10:41

Salgo pitando de la fiesta porque he quedado con César para ver “La función por hacer” en el Teatro Pavón Kamikaze. Llego tarde cuatro minutos, cuatro, y la función ya no está por hacer sino que está haciéndose. No podemos entrar. Mal rollo porque ya no queda ninguna entrada para el resto de representaciones así que nos vamos a cenar para combatir el disgusto. Después de la cena paseamos por el centro de Madrid con la intención de tomar algo pero la ciudad y los bares están vacíos. Caminando por la calle Hortaleza vemos una iglesia abierta y nos da tan buen rollo que entramos. Un cartel en la zona de los confesionarios me llama la atención: “Aquí, si tienes problemas de audición el sacerdote te escucha. El sacerdote, en vez de hablar en voz alta, lo puede hacer a través de una aplicación de la Tablet por escrito”. Muy buena idea. Pero si además la Iglesia accediera a confesar por mail me hacía socio. Mientras le hago una fotografía al cartel escucho a César pronunciar mi nombre. En un primer momento creo que me va a echar la bronca pero lo que sucede es que quiere advertirme de que el Padre Ángel en persona quiere saludarme. El Padre Ángel es lo más cercano a Dios que conozco: está en todas partes. Como Juan Peña. Y es que resulta que esta iglesia, la de San Antón, pertenece a Mensajeros de la Paz. El Padre Ángel pide hacerse una fotografía conmigo y yo accedo por sus posibles conexiones celestiales. César y yo volvemos a casa imbuidos de una agradable paz interior. La providencial aparición del Padre Ángel nos elimina las ganas de intentar hacer cosas malas en la siempre inquietante noche madrileña . Milagro.

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