Vidas propias

"Cuando empieza la obra y me veo en el escenario del Cervantes siento vértigo"

Jorge Javier Vázquez
Jorge Javier

8 de septiembre de 2015, 09:08

Llego el miércoles a Málaga después de haber dormido poco y mal. Pero Juan Carlos Rubio, el director de ‘Iba en serio’, no tiene compasión y nos hace ensayar hasta las diez de la noche. Está muy bien que sea así: con tanto ensayo a nuestras espaldas creo que es más fácil controlar los nervios. Pero el jueves, cuando llego al Teatro Cervantes para dar junto a mis compañeros una rueda de prensa, me doy cuenta de que mi creencia es sólo eso. El teatro impone, es precioso. Mil cien localidades, todas agotadas. Prefiero no pensar en el estreno. Pecar de inconsciente. Siento ligeras ganas de desaparecer, coger un avión con P. y aterrizar en la otra parte del mundo.

Viernes

Paso el día más o menos tranquilo. Pero cuando se va acercando la hora del estreno empiezan los picores. Continuos. Incontrolables. Pesadísimos. Como cuando empecé a ensayar. En el estreno estará mi familia y mis amigos. Llego al teatro dos horas antes. Cuando empieza la obra y me veo en el escenario del Cervantes siento vértigo. No dejaré de sentirlo durante toda la función. Inquietud por equivocarme, por olvidarme de las letras de las canciones, por quedarme en blanco. Nada de eso sucede o al menos no en exceso. Al finalizar, el público nos premia con una gran ovación. Y todos los que formamos la compañía también hablamos maravillas de él: atento, silencioso, cariñoso, participativo en su justa medida. Qué gozada.

Juan Carlos Rubio

Después de cada función aparece Juan Carlos, nuestro director, con su bloc de notas, dispuesto a decirnos a cada uno de nosotros lo que debemos corregir. Me gusta que nos obligue a ser tan disciplinados. Que no nos deje bajar la guardia. Que esté pendiente del buen funcionamiento del espectáculo. Que entre función y función nos haga repetir diálogos para dotarlos de más ritmo o mayor emoción. Eso es lo que se llama “por respetar al público”.

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