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El secreto de la eterna juventud de José Sacristán a sus 80 años

El veterano actor visitaba ‘El Hormiguero’ para hablar de la serie en la que participa, ‘Tiempos de guerra’

Pablo Motos
El secreto de la eterna juventud de José Sacristán a sus 80 años

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14 de diciembre de 2017, 14:04

José Sacristán tiene 80 años. O-C-H-E-N-T-A. Sí, ocho décadas. Que sí, que nació en 1937. Perdonad que lo repitamos tanto pero, viéndole, pocos dirían que el actor tiene ese buen puñado de años a sus espaldas. A Pablo Motos también le cuesta creérselo y por eso anoche, aprovechando que el intérprete pasaba por ‘El Hormiguero’, le quiso preguntar por su elixir para la eterna juventud. Y el de la voz profunda, generoso, se lo reveló.

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“No he visto EN MI VIDA a un tío que esté tan cojonudo como tú”, le decía con admiración, Pepe asentía porque lo sabe. Es una realidad, como que mañana volverá a salir el sol, que está estupendamente. Es una verdad absoluta. “Eso son los ajos de mi pueblo”, “detesto el ajo”, “así estás”. Le dejó planchado. Por si parecer el hermano de mayor de Sacristán (hasta el más pimpollín de los ‘viceversos’ lo parecería) no fuera suficiente, este se recochineaba.

El veterano actor visitaba ‘El Hormiguero’ para hablar de la serie en la que participa, ‘Tiempos de guerra’

“Hay muchas leyendas sobre ti. Una dice que te conservas así por el orujo”, “no creo que haya tantas leyendas pero si estas pasan por el orujo, bienvenidas sean. Pero no, al orujo le soy infiel. Primero le fui infiel al anís de mi pueblo, pero mi médico me dijo que, aunque estaba muy bien, teníamos que negociar ciertas ingestas, entre ellas, las sales, las grasas y los ‘alcoholacos’. Así que el orujo ha habido también que ponerlo en cuarentena, no de una manera determinante…”, “¿y hay algún sustituto?”, “¡sí! Ahora son unos whiskitos. Unos chupitos. A veces voy al supermercado y hasta cojo el más caro”.

Pues ya sabéis: ajo, moderar la ingesta de grasas y sales, y el ‘alcoholaco’ solo si hace temblar la tarjeta. Por cierto, por si os lo estabais preguntando, el pueblo de Sacristán no es otro que Chinchón. Si vais, traednos una ristra de ajos y una botellita anís.

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