Carolina Cerezuela se sincera

"No sé cual es el secreto para que una pareja funcione, pero sí sé el nuestro"

¿Y tú qué opinas?

carolina cerezuela y carlos moya
Gtres

11 de julio de 2014, 18:00

Ya llevan tres y lo de plantarse aún no lo tienen claro. Carolina Cerezuela y Carles Moyà son familia numerosa y la viva imagen del matrimonio perfecto. Comparten tareas, se reparten los niños, no riñen… De hecho, no saben qué es una discusión. ¡y cumplen tres años casados! Nada enturbia su felicidad. Tuvieron que abandonar lo de viajar a Miami cada dos meses porque Carles, el mayor, empezó con el cole… Ese podría ser su mayor drama. Tanto es así que ahora ambos son imagen de las pulseras Silincode SOS que como metáfora de unión es estupenda. Todo es idílico salvo quizás por una cosa, el tenista es un poco celoso y lo de ver a su mujer besándose con otro aunque sea en la ficción no le hace mucha gracia y lo de verla desnuda en una pantalla, menos. Cerezuela, rauda, le echa un capote. “Yo también he dicho no al desnudo sin conocerle”.

¿Dónde habéis dejado a los pequeños?

Carolina: En casa. En Palma. Llevamos allí desde principios de junio y allí los hemos dejado.

¿Tan pequeños?

Carolina: Están con las abuelas. Y esto es un viaje relámpago. Hemos venido a Madrid por la mañana y nos vamos en el avión de la tarde.

Es impresionante cómo estás cuando has dado a luz hace tan sólo dos meses…

Carolina: Sí. Ya llevo tres cesáreas. Y ya sabes que durante los tres primeros meses, no puedes hacer ejercicio. Pero estamos en Palma, todo es maravilloso, y estoy empezando a moverme, no a machacarme en el gimnasio, pero sí que empiezo a tener un poquito de actividad.

Así que ya dispuesta a ponerte a trabajar en septiembre, que lo he leído por ahí.

Carolina: Dije que lo de ponerme a trabajar ahora en verano no era justo lo que quería, pero que en septiembre miraría agendas, compromisos… Carlos tiene los suyos, yo los míos y en función de los dos, organizar la temporada.

Yo pensaba que tenías un proyecto que empezaba en septiembre… ¿Qué te gustaría hacer?

Carolina: Me gustaría ir a lo mío que es ser actriz, pero ahora mismo, una serie, con un rodaje de levantarte a las 6 de la mañana y llegar a casa a las 8 de la tarde, eso es incompatible con ser mama.

Pero muchas madres lo hacen…

Carolina: Sí, pero para mí, para mis prioridades, para nuestra vida, para lo que queremos que sea nuestra forma de criar a los hijos, es incompatible.

¿Pero es una cosa tuya o es Carlos que está más liado y quieras o no te lleva a eso?

Carolina: Mira, voy a romper una lanza por él. Cuando estuve en ‘Tu cara me suena’, el programa implicaba que tenía que salir de casa el miércoles a medio día y volver los jueves de Barcelona. Carlos, por ese trabajo, tuvo que renunciar a muchos viajes.

Y ahora renuncias tú…

Carolina: Lo último fue un papel de prota para una serie en Cuatro, pero era grabar en verano y yo en verano tengo a los niños sin cole, un bebé de dos meses… No puedo. Pero conste, que renunciamos los dos. Es verdad que los planes de Carles siempre son más suculentos que los míos. Lo mío es. “oye que me voy a rodar, quédate con los niños”. Lo suyo es ir a un sitio estupendo a donde me puede llevar a mí y a los niños. El plan es más interesante.

¿Cómo os ha cambiado la vida un tercer hijo

Carles: El cambio es con el primer hijo. Son nuevas experiencias, todo nuevo, incógnitas…. Luego, cuando llega el segundo y el tercero, ya has vivido esas situaciones. El cambio es porque llega uno mas.

Carolina. Es maravilloso. Una época muy bonita. Con los niños alrededor, como habíamos soñado siempre. Como era nuestro objetivo.

Se os ve tan felices, tan unidos… ¿nunca habéis pasado una crisis?

Carolina: No, no hemos pasado una crisis. Yo no sé cual es el secreto para que una pareja funcione, pero sí sé cual es el nuestro.

¿Una discusión?

Carolina: ¿La típica discusión? No... Quizás que deje la bolsa de tenis en la puerta de casa. No es que me moleste, pero bueno… Luego, cuando no está y no me deja las raquetas ahí, lo echo de menos. Hay veces que Carles me deja una camiseta o unas deportivas escondidas en distintos puntos de la casa cuando él se va de viaje y cuando las voy descubriendo me hace mucha ilusión

¿Habéis pasado más de 24 horas sin hablaros?

Carles: Nunca. Jamás.

¿Y nunca ha dormido ninguno de vosotros en el salón?

Carles: No. El secreto del que hablaba Carolina es relativizar lo que son problemas. Te das cuenta de que si te quieres, no los hay.

¿Y si vieras besarse a tu chica con otro en una peli?

Carles. Mmmmm

Ah, con que eres celoso…

Carles. Bueno, sí… Pero como no ha sucedido, no lo sé de verdad.

¿Y lo de verla desnuda?

Carles: No sé si me gustaría tampoco, no (risas).

Carolina: Siempre he dicho lo mismo. Pero desde antes de conocerle a él. Yo he dicho no al desnudo. A dos películas por ejemplo. Era cine español y hoy en día ya no pasa, pero antes los desnudos estaban por todas partes y eran totalmente innecesarios. Yo me niego siempre a eso a no ser que esté justificado, ahí ya me lo planteo. Y cuando llegaron estas pelis dije que no las iba a hacer, no por él, si no porque el desnudo no venía a cuento. Pero tampoco haría un reportaje desnuda. Mira, hay gente le sale hacer bien esas cosas y a mi no y todos debemos saber cuáles son nuestras limitaciones.

¿Tú eres celosa?

Carolina: No, no soy celosa porque tampoco me da motivos. Si me los diera, por supuesto, pero es un hombre muy casero, muy padrazo, muy centrado para la familia.  Es un hombre del que es muy fácil enamorarse.

¿Mantiene relación con Patricia Conde?

Carolina: No la tiene desde hace años. Luego Carlos tuvo sus parejas de por medio. Sé lo mismo que tú.

¿Ya no vais a Miami?

Carles: En el momento en que Carlos empezó el cole, desaparecer dos meses era complicado. Además, Carles estaba con la Copa Davis y ya tenía que hacer bastantes viajes como para incluir el de Miami.

Imagino que ese viaje os rompía con la monotonía

Carolina: Tenemos tres hijos. En casa no nos aburrimos. No hay rutina. Cada día es distinto. Y con nuestros trabajos más. Un día no trabajas, dos sí… Carles se deja las tardes libres. Vamos al parque, a la piscina, hacemos manualidades, pintamos, vamos en bici… vida de padres. Muy poco glamour en ese sentido. 

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