Nada como una boda cántabra...

Miguel Ángel Revilla se murió de hambre en la boda de Felipe y Letizia

El expresidente de Cantabria cuenta a Bertín Osborne que su indiscreción le costó un gran disgusto por culpa de Xavier Sardà

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Mi casa es la tuya

16 de marzo de 2017, 15:01

El 22 de mayo de 2014 no se le olvidará en la vida a Miguel Ángel Revilla. Ni esa fecha ni lo que días después se convirtió en un "despelleje" de su imagen política y pública por culpa, según él, de Xavier Sardà. Esa fecha representa una de las experiencias menos agradables de su vida y es también el día en el que acudió como invitado a la boda de Felipe y Letizia.

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¿Quién le iba a decir que afirmar que en la boda de los actuales reyes pasó hambre le iba a dar tantos quebraderos de cabeza y que, incluso, llegó a creer que acababa su carrera política? Sí, Miguel Ángel Revilla estuvo a punto de comerse los puños del hambre que pasó en el banquete nupcial, así de claro y con pelos y señales se lo ha contado a Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya". Si eres como él, que está acostumbrado a las bodas cantábras, con los detalles que le explicaba a un Bertín que lloraba de la risa, entendemos su estupefacción y su estómago rugiente al final del convite de Felipe y Letizia.

"Iba pensando que en una boda de tanto tronío iba a estar la cosa fuerte…", y nada más lejos de la realidad. "Ingenuo", el expresidente de Cantabria decidió pasar del pica-pica previo al banquete compuesto por jamón y queso Una persona con experiencia en bodas, sabe que para los banquetes hay que ir con estrategia, porque si no, no llegas al postre. O eso o uno lleva un pantalón de chandal de repuesto para no ir 'apretado'. "Voy a reservarme para cuando llegue abajo", se dijo a sí mismo.

Nada más leer la carta del menú, vio el tremendo error que había cometido: el primer plato era una tartaleta minúscula "donde se supone que estaba el 'cruá', el 'cri' y unas finas hierbas. No utilicé ni tenedor ni cuchara para semejante cosa". Miguel Ángel Revilla se estaba refiriendo a la tartaleta hojaldrada de frutos del mar sobre fondo de verduras, que constituyó el primer plato del ágape. "El segundo plato era pularda en salsa, que es pechuga de pollo", sigue recordando mientras las describe casi todavía con indignación como "láminas muy finitas de pechuga hervida". Para rematar, el político confiesa a Bertín que "el postre no era tarta, era de plástico. Una fue para los novios, pero a nosotros nos dieron un bombón". Con semejante historia no podemos más que identificarnos con Miguel Ángel y con su estómago vacío.

El mejor embajador de Cantabria, con permiso de David Bustamante, recibió una reprimenda de su mujer, cuando supo que, al día siguiente del enlace, durante la retransmisión en directo de un partido de fútbol en una televisión local de su tierra, confesó que se había muerto de hambre. "¿Qué voy a decir? ¿Que he venido a reventar?", le respondía a su mujer. Y es que, a pesar de que defienda aún que "no sé por qué la gente es tan hipócrita, porque lo vio todo el mundo" y considera que no había "insultado a nadie", fue esa indiscreción en directo la que le causó todos los problemas. Xavier Sardà, que presentaba con éxito por aquel entonces ‘Crónicas Marcianas' se hizo eco de que había “pasado hambre en la boda de Felipe y Letizia”. “Fue un despelleje", ha contado, "entraron a saco a hundir a una persona sin piedad".

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