Una fortuna en inmuebles y en joyas

Marujita Díaz lo dejó todo atado y bien atado

Su sobrina, su cuñado y su sobrino-nieto son los destinatarios de la herencia de la artista

Marujita Díaz

27 de junio de 2015, 09:45

A diferencia de los familiares de otros famosos que andan a la greña por las herencias -entiéndase, sin ir más lejos, a los hermanos Lomana-, los herederos de Marujita Díaz no van a tener que pelearse por el legado de la artista, ya que esta lo dejó todo muy bien dispuesto.

Marujita Díaz, fallecida esta semana a los 83 años, era poseedora de una fortuna importante. Trabajó mucho, era ahorradora -sus más íntimos aseguran que era "tacaña"- y supo invertir muy bien. Compró varios inmuebles en Madrid, entre ellos su casa en la urbanización Mirasierra valorada en 2 millones de euros, una casa en Benalmádena (Málaga), que fue vendida recientemente, y una finca en Marchena (Sevilla). Aunque su verdadera fortuna era su colección de joyas. En cierta ocasión, un tasador fue invitado a un programa que televisión para que calculara cuánto dinero llevaba encima Marujita ese día: "Solo en brillantes, unos 200.000 euros".

En los años de máximo esplendor de Marujita Díaz era costumbre en las artistas de la época, como Lola Flores, Paquita Rico o Carmen Sevilla, invertir buena parte de sus ingresos en joyas, ya que estas podían ser empeñadas si venían malos tiempos y luego recuperadas cuando volvían a tener dinero. Aunque Marujita solía presumir de que las joyas que poseía se las regalaban sus amores, como Espartaco Santoni, su primer marido, que le regaló una pulsera de brillates y rubí valorada en 120.000 euros.

A todo ese capital en joyas y propiedades inmobiliarias, hay que añadir cerca de un millón de euros en metálico que Marujita tenía en su cuenta corriente. Eso sí, explican sus amigos, divertidos, que si iban a su casa la artista no les agasajaba con nada: la nevera y la despensa estaban vacías. Vamos, que era de la virgen del puño.

Marujita se casó dos veces -con Santoni y con Antonio Gades-, pero no tuvo hijos. Su hermana, Emilia, a la que quería con locura, falleció el año pasado. De su familia ya solo queda su sobrina, Reyes, su cuñado Honorio -al que Maruja quería como un hermano- y su sobrino-nieto, el hijo de Reyes. Ellos tres son los destinatarios de la importante fortuna que ha dejado la artista, tal y como ella dejó dispuesto en vida. Aquí no habrá peleas: mucho para repartir y pocos en el reparto. Todo queda en la familia.

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