Había sido operado de tres tumores

David Delfín recuerda el día que salió del hospital

El diseñador, actualmente, libra una lucha contra tres tumores cerebrales

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Captura de pantalla 2016-06-23 a la(s) 09.48.39. "#tbt 12 abril 💥 Y nos fuimos a casa! @pablo.saez"

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Captura de pantalla 2016-06-23 a la(s) 10.08.36. David, paso a paso

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Captura de pantalla 2016-06-23 a la(s) 10.10.35. Las fotos llenas de verdad de su chico

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Captura de pantalla 2016-06-23 a la(s) 10.10.12. Enamorados

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23 de junio de 2016, 10:18

“12 de abril. Y nos fuimos a casa!”. David Delfín recuerda con este el día en el que recibió el alta hospitalaria y los médicos le permitieron regresar a casa tras haber sido operado de tres tumores cerebrales.

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En la foto que ilustra sus palabras lo vemos a él con una sonrisa, al lado de su chico, el fotógrafo Pablo Sáez, que ha sido uno de sus apoyos más fuertes en estos últimos meses. Él sonríe con positivismo mientras que Saez hace la señal de victoria con los dedos. En la cabeza del malagueño, una gasa cubre las cicatrices derivadas de la intervención, verdaderas heridas de guerra.

Pablo es un gran artista, pero pocas imágenes captarán tan bien la felicidad de un momento tan importante como este. Después de haber estado una semana ingresado en la Fundación Giménez Díaz, el amigo de Mario y Alaska recibía la mejor noticia de todas. Un alivio después de escuchar el diagnóstico del médico que, probablemente, le dio el susto de su vida.

El modisto pasó por quirófano el 5 de abril, pero desde principios de año notaba que su cuerpo no era el de siempre. Tenía molestias en la parte derecha de su cuerpo, y eso le hizo consultar a los especialistas, quienes le plantearon la situación como grave. “Tenía tres tumores. Era raro, porque normalmente no se presentan así... Uno no se podía tocar, por la zona en la que está. Los médicos no entran ahí. Otro estaba bien, se podía quitar sin riesgo de lesiones. Y el tercero era complicado, pero operable”. Lo que más impresiona es que mientras se llevó a cabo la intervención, él tuvo que permanecer todo el tiempo despierto, ya que resultaba vital que él les fuera contando si todo estaba bien.

Delfín, optimista por naturaleza, se enfrenta a la enfermedad como a un reto: con valentía y fuerza. En él parece que no hay lugar para el miedo, que ha sido sustituido por un enorme espíritu de supervivencia que solo le anima a seguir hacia delante, a pelear y a no dejarse vencer. "Ellos (los tumores) quieren seguir adelante, pero tenemos que pararlos"

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