Yiya ha sido una auténtica bomba de relojería tanto dentro como fuera de 'Supervivientes 2020'. La exconcursante estuvo en el punto de mira de la organización (y de la audiencia) por sus fuertes encontronazos con el resto de participantes de la edición, en concreto, con Rocío Flores debido a los comentarios ofensivos que le profesó en más de una ocasión. Finalmente, la extremeña enterró el hacha de guerra con la hija de Antonio David y su cambio radical de actitud fue muy aplaudido por todos, sobretodo por Jorge Javier Vázquez.

El presentador del formato siempre le ha dicho las cosas muy claras a la periodista y esta vez se ha atrevido a darle un sabio consejo después de ser testigo del comportamiento que está teniendo en las galas y ¡ha terminado en risas! Yiya ha asegurado que las pruebas de recompensa que están disfrutando los que todavía siguen en Honduras son un tanto excesivas.

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Yiya considera que sus excompañeros está comiendo demasiado ahora y que a ella no le habría importado estar hasta el último momento, a pesar de haber confesado que ha querido abandonar en algún momento su estancia en los Cayos Cochinos.

Estas palabras le han servido al de Badalona para hacer una réplica contudente: "¡Qué injusto lo que estás diciendo!".

"Sí, soy injusta. Si me llego a quedar una semana más y me dan de comer todo lo que les están dando a ellos... Comen más dentro que fuera", ha continuado la empresaria.

En ese preciso momento, el bloguero de Lecturas ha querido explicarle la situación con respecto a las ediciones de otros países: "Bueno, no eres injusta sueles ser torpe. No me seas reventada que no tienes cuerpo de reventada. La edición española es la más larga de las que hacen en el mundo. Las otras duran un mes y medio, esta gente lleva tres meses. Sé más generosa con los que se han quedado dentro", ha rematado.

Su parte más vulnerable

Yiya no se calla nada y en exclusiva para Lecturas ha revelado uno de los episodios más duros de su vida: ¡padeció anorexia!

"En la soledad de 'Supervivientes, le puse nombre y asumí que padecí anorexia desde los 12 hasta los 18 años. Todo empezó por un comentario, yo no estaba ni gorda, estoy más ceporra ahora. Un tío mío me tocó la pierna y me dijo 'gruesota'. Esa navidad adelgacé 8 kilos".