Resulta paradójico como dos personas pueden vivir realidades diferentes a pesar de estar, supuestamente, unidos por un mismo pensamiento. El arrebato de celos que llevó a Melyssa hasta Villa Montaña saltándose las normas provocó reacciones muy diferentes en los protagonistas. Mientras que la catalana se calmaba y soñaba con un cambio de actitud de su chico, él se daba cuenta que no estaba dispuesto a soportar más situaciones así y caía rendido en los brazos de Sandra, su soltera favorita.

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En una conversación entre amigas, Melyssa, castigada por la dirección del programa sin ver nuevas imágenes de Tom, se sinceraba con sus compañeras: "Me gustaría verle triste. Ya no quiero que se lo pase bien", confesaba con evidente miedo a las consecuencias de sus actos.

Tom y Sandra

A lo largo de sus ocho meses de romance, lo suyo iba tan bien que incluso habían hablado de boda ¡lo tenían todo pensado!. Tal y como cuenta ella misma, Tom le confesó que quería casarse y tener hijos pronto, unos planes de futuro que ella comentaba a sus compañeras totalmente ajena a que su novio estaba retozando de lo lindo con Sandra en Villa Montaña: "Tom quiere que la boda sea en Marrakech, pero yo no quiero que sea en plan árabe. Yo quiero una boda cristiana. No la puedo hacer en Marrakech... Aunque ya no sé si esas cosas serán verdad", manifestaba.

Melyssa y Melodie

Parece que esa boda jamás se celebrará y si no que se lo pregunten a Tom. Entre besos y caricias, pasó. Tom y Sandra tuvieron un tórrido encuentro bajo las sábanas. "Ya no aguantaba las ganas", se justificaba el marroquí, una escena que terminará por dinamitar su relación con Melyssa. Por si esto fuera poco, la soltera desveló que el joven le había pedido abandonar el programa juntos: "Me dijo que aquí ya lo habíamos hecho todo", contaba a una de sus compañeras. Habrá que esperar para conocer el desenlace final de este trío amoroso tan polémico...