Isabel II no gana para disgustos. Cuando parecía que las aguas se calmaban tras el Megxit, las acusaciones al Príncipe Andrés y el estreno de la última temporada de The Crown, la Reina tiene que hacer frente a un nuevo y sórdido escándalo que ha sacudido a la casa real británica, protagonizado por el decimonoveno conde de Strathmore y Kinghorme.

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Simon Bowes-Lyon, a quien los medios ingleses han bautizado como “el primo depredador de la Reina”, se enfrenta a una pena que podría llegar a ser de cinco años de prisión después de ser el autor de un violento ataque sexual en el castillo de Gladis, en Escocia, donde su familia ha residido desde el año 1372.

El primo de Isabel II ha admitido ante un tribunal de Dundee haber entrado de madrugada y a la fuerza en la habitación donde dormía la víctima, una mujer de 26 años, para posteriormente agarrarle los pechos, tirar de su camisón y empujarla contra la pared. Una agresión que, según su testimonio, duró más de 20 minutos y tuvo lugar en febrero de 2020.

Durante el juicio, además, Bowes-Lyon reconoció que calificó a la víctima de “persona grosera, mala y horrible” cuando lo rechazó, además de recalcarle en varias ocasiones que no podía decirle qué hacer en su propia casa. Finalmente, ella consiguió sacarlo de su habitación y pedir ayuda a otros huéspedes. A la mañana siguiente, ella abandonó el lugar y acudió a la Policía para denunciar.

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Tras reconocer los hechos, el juez dictó su puesta en libertad bajo fianza, además de su inclusión en el registro de delincuentes sexuales. Por el momento, eso sí, su sentencia tendrá que esperar. El aristócrata, que ha emitido un comunicado en el que asegura estar “profundamente avergonzado”, podría enfrentarse a una pena de prisión de hasta cinco años. Un nuevo escándalo sexual que llega tras las acusaciones al príncipe Andrés por el caso Epstein.