De nada sirve ser el ojito derecho de Isabel II cuando te has metido en un gran lío. Que se lo pregunten a Andrés de York, que por mucho que sea el favorito de su madre, cada vez está recibiendo más varapalos por su parte. Desde que hace algo más de un año saltó a la luz que su nombre estaba en los papales del caso Epstein, la reina de Inglaterra ha tenido que tomar decisiones sobre él que nunca le hubiera gustado tomar. Retirarlo de sus funciones como miembro de la realeza, no celebrar su 60 cumpleaños, que no aparezca en las fotos de la boda de su hija, quitar su perfil del sitio web de la familia o pedirle que no acuda a algunos actos son algunas de las determinaciones que ha tenido que tomar la monarca. Ahora hay una más que ha dolido mucho al exmarido de Sarah Ferguson.

Artículo relacionado

Desde Casa Real han considerado que lo mejor es que no participe en un evento muy esperado e importante para la familia y que además tiene un alto valor emocional. En junio del próximo año Felipe de Edimburgo cumple 100 años y ya se están preparando las celebraciones que se van a llevar a cabo para festejar esta cifra. El duque de Edimburgo recibirá muchos homenajes pero su hijo Andrés no estará presente en ninguno de ellos. Así lo han decidido desde Buckingham Palace para evitar que sus polémicas eclipsen este instante tan especial. Además habrá algunas actividades como una exposición de fotos de la vida del marido de Isabel II en la que se evitará al máximo que Andrés aparezca en las imágenes. De esta forma el duque de York ha visto cómo su escándalo no solo le afecta a nivel laboral. También está teniendo muchas consecuencias a nivel familiar.

Andrés de York

Todo esto llega mientras Isabel II prepara su vuelta al trabajo. La decisión la ha tomado desde Sandringham, donde se encuentra junto a su marido después de haber pasado el verano en Balmoral. En dos semanas la reina de Inglaterra regresa al castillo de Windsor para poner punto y final a sus vacaciones y retomar su agenda. Su marido se marchará con ella y no se quedará en Sandringham como sí ha hecho en ocasiones anteriores. La razón es que no hay suficiente personal para que Isabel esté en un lugar y Felipe en otro, de ahí que no le quede más remedio que ir al lugar al que ella vaya.