De la trágica situación que está viviendo el país por la pandemia del COVID-19 hay que sacar algo positivo. El confinamiento ha provocado que mucha gente se ponga manos a la obra con tareas que tenía completamente olvidadas o para empezar a hacer cosas nuevas. Ana Rosa Quintana y Susanna Griso, son dos claros ejemplos de esta situación. Mientras que la presentadora de 'El programa de Ana Rosa' sueña con abrazar a sus hijos, la de 'Espejo Público' se ha atrevido a retomar rutinas antiguas acompañada del resto de su familia y, también, con el telemaquillaje y la peluquería.

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Ana Rosa, como loca por abrazar a los suyos

La periodista ha reconocido que si hay algo que echa de menos en estos días es la cercanía con sus seres queridos: “De las cosas que mas echo de menos es abrazar a mis hijos, precisamente por el hecho de salir de casa estoy manteniendo una distancia física y sueño con poder abrazar a mis hijos y a mis amigos. El día que nos podamos abrazar será el día que hayamos superado esta crisis”.

A pesar de las medidas preventivas que ha adoptado el Gobierno para frenar el número contagios, Ana Rosa es una persona expuesta debido a que tiene que ir diariamente al plató de Telecinco. Una de las grandes incógnitas es cómo se protege ante el virus frente al resto del equipo del programa: “Yo puedo ser asintomática y estar aquí todos los días trabajando. Huelo fenomenal, no me duele nada, no tengo décimas, me tomo la temperatura todos los días por responsabilidad antes de salir y cuando llego a casa. No tengo síntomas, pero tengo compañeros que son totalmente asintomáticos y están en casa porque saben que lo tienen”, ha confesado despejando todo tipo de dudas.

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Susanna Griso retoma viejos hobbies

Por el contrario, Susanna ha optado por otro tipo de métodos para sobrellevar el encierro en su domicilio: "Mi marido toca la batería, mi hijo ha recuperado la guitarra y yo he recuperado como hobby tejer. No lo había hecho desde que era muy pequeña y ahora hago jerseys y esas cosas”, ha desvelado.

Además, no es la única cosa que se trae entre manos. La comunicadora es una caja de sorpresas. Primero se ha atrevido con el telemaquillaje, un truco infalible causado por los recortes para estar en perfectas condiciones durante sus apariciones en televisión. Después, se ha convertido en la peor peluquera de su hija: “Le corté el pelo a mi hija con un tutorial, que si necesitáis os lo envío que te da bastantes pautas. No se lo he cortado a mi hija pequeña, ha sido a Mireia. Cuando salgamos del confinamiento tendrá que ir a la peluquería pero para esta situación ha sido un apaño”, ha aclarado tras ver el nefasto resultado.

Por último, y como cualquier hijo de vecino, Susanna ha caído en la tentación de un capricho culinario: "Reconozco que me ha dado por el dulce y mira que no soy de dulce".