El comportamiento de Ernesto de Hannover durante los últimos días -protagonizando diferentes episodios de lo más rocambolescos con la policía-, vuelve a hacer saltar una de las preguntas más sonadas en Mónaco: ¿Por qué la princesa Carolina continúa siendo su esposa?

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Además de los dos últimos altercados, el jefe de la depuesta Casa Real de Hannover tiene un historial de lo más completo en lo que a polémicas se refiere. Ahora vuelven a la memoria sucesos como los que protagonizó en 1998 cuando golpeó a un fotógrafo con su paraguas; o en 2000, cuando le dio una paliza al dueño de una discoteca de Kenia.

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover
Gtres

Y de nuevo, Carolina de Mónaco continúa ajena a dichos comportamientos, además de continuar como mujer de Ernesto, a pesar de que llevan más de una década viviendo separados. Fue en 2009 cuando la pareja aparecía públicamente por última vez durante un evento que tenía lugar en Montecarlo. Desde entonces, y tras aparecer unas fotografías de Ernesto de Hannover con otra mujer, no se les ha vuelto a ver juntos.

Ni fiestas ni celebraciones ni los 18 años de su hija en común, Alexandra de Hannover. Nada ha sido capaz de volver a reunir a Carolina de Mónaco con su aún marido, sin embargo, ella sigue resistiéndose a tramitar el divorcio. ¿La razón? Según apunta la versión más extendida de la situación, la hermana de Estefanía de Mónaco no quiere perder el tratamiento de Su Alteza Real la Princesa de Hannover, de mayor rango que el que le corresponde como hija de Raniero III.

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover
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Su condición de consorte del jefe de la Casa de Hannover, la dinastía reinante en Reino Unido hasta la muerte de la reina Victoria, le dejó la puerta abierta en la corte europea cuando en 2005 pasó de ser la hija del Príncipe de Mónaco a ser solo su hermana. Esa sería la razón por la que Carolina de Mónaco haya dejado pasar todas las oportunidades que se le han presentado a lo largo de la última década para realizar algún tipo de declaración negativa del que aún es su marido. Tampoco se han conocido nuevas parejas para Carolina desde su separación física de Ernesto, algo que él sí ha disfrutado durante los últimos años.

Además del título, el jugoso patrimonio del jefe de los Hannover -estimado en 350 millones de euros-, podría acabar en manos responsables si sus actuaciones continúan por mal camino, y esas serían las de su mujer, que obraría en condición su tutora. ​Sea o no el caso, la princesa Carolina siempre ha velado por los intereses de la Casa de Hannover, que son también los de su hija Alexandra, una posición que parece que continuará defendiendo a pesar de los últimos altercados de Ernesto.