Isabel II no está dispuesta a que la polémica entrevista de Meghan Markle y el príncipe Harry con Oprah Winfrey pase factura a la institución. Después de que la duquesa de Sussex confirmara públicamente que había un miembro de la familia real que había expresado cuando estaba embarazada su preocupación por lo oscura que podía ser la piel del pequeño Archie, la monarca ha tomado una drástica medida.

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Según ha publicado el periódico Times, Isabel II está considerando la posibilidad de nombrar a un “jefe de diversidad” como parte de las propuestas para mejorar la representación dentro de la institución, tanto en el palacio de Buckingham, como en Clarence House y el palacio de Kensington.

Según ha destacado una fuente de palacio de Buckingham, ya existen medidas para favorecer la diversidad dentro de la institución. Sin embargo, “no se ha visto el proceso deseado”, por lo que pueden mejorar.

Harry y Meghan
CBS

“Este es un tema que se ha tomado muy en serio en todas las casas reales. Tenemos las políticas, los procedimientos y los programas en marcha, pero no hemos visto el progreso que nos gustaría y aceptamos que hay que hacer más… siempre podemos mejorar. Por eso no nos da miedo buscar nuevas formas de abordarlo. El trabajo para hacerlo está en marcha desde hace tiempo y cuenta con todo el apoyo de la familia”, ha asegurado.

Por ello, no descartan crear este nuevo puesto: “Es algo que hay que considerar, pero es demasiado pronto para anunciar cualquier plan en firme. Estamos escuchando y aprendiendo para hacerlo bien”.

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Desde que se emitiera la entrevista de Meghan Markle y el príncipe Harry, la casa real británica se ha esforzado en acabar con todas las acusaciones de racismo. La propia Winfrey aclaró que los comentarios no los había hecho ni Isabel II ni su esposo, el duque de Edimburgo. Además, el príncipe Guillermo rompió su silencio para subrayar en un acto público que su familia “no es para nada racista”.