Cuando tomaron la decisión de llevar a cabo el ‘Megxit’, Harry y Meghan lo tenían muy claro. El hecho de salir de la familia real británica suponía que se iban a poder dedicar a otras cuestiones de trabajo, y no tardaron nada en llevar a cabo este propósito. Desde que se marcharon a Canadá y después a Los Ángeles, son varios los proyectos en los que han participado. Hasta ahora, lo que más han hecho en esta nueva etapa de su vida es trabajar como conferenciantes en algunos eventos. En la mayoría lo han hecho mediante videollamada debido a la crisis sanitaria, algo que no ha sido impedimento para que impongan sus exigencias. De hecho hay una larga lista de requisitos que el matrimonio pide cuando va a realizar un trabajo de este tipo.

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A los duques de Sussex les representa una agencia de Nueva York, y cada vez que alguien se pone en contacto con esta empresa para solicitar la presencia de la pareja en sus eventos, les pasan un listado muy amplio de requisitos. Así lo asegura el medio ‘The Telegraph’, que ha publicado algunos de ellos. Lo primero que tienen que hacer quienes quieran contar con ellos es rellenar el cuestionario donde se piden todo tipo de detalles. Quiénes participarán en el acto además de Harry y Meghan, cuánto están dispuestos a pagarles o el fin por el que quieren contar con ellos son algunas de las cuestiones que hay que responder. Tras contestar, la agencia las valora y decide si siguen con el proyecto o no.

Harry y Meghan

Si deciden seguir adelante, entonces exponen las extensas condiciones para contratar a Harry y Meghan, algunas de lo más sorprendentes. El nieto de Isabel II y su mujer tienen una lista de vetados con los que no quieren compartir evento. Además pueden elegir la persona que se va a encargar de presentarles en la conferencia en la que participen. Incluso pueden imponer el orden de aparición de los conferenciantes, eligiendo en qué posición salir y quién lo hará justo antes y después de ellos. Y a todo esto hay que sumar la elevada cantidad económica que se embolsan por cada intervención. En febrero de este año, en su primer trabajo como conferenciantes en Miami tras hacerse pública su intención de dejar la corona, cobraron un millón de dólares.