Uno de los días más complicados de la vida de Isabel II fue el intento de secuestro de su hija la Ana. El 20 de marzo de 1974 un hombre llamado Ian Ball bloqueó el coche en el que viajaban la princesa Ana y su marido, que se encontraban de camino a Buckingham Palace, con la intención de secuestrarla y pedir un rescate millonario. Pero los planes de Ian se truncaron cuando apareció otro coche en el que iba montado el boxeador Ronnie Russell. Al ver lo que estaba ocurriendo, este hombre no dudó en bajarse del coche. Entre disparos y golpes, el boxeador consiguió parar el intento de secuestro. La reina Isabel II no dudó en mostrarle su agradecimiento.

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Unos días después de este desagradable episodio la monarca entregó a Ronnie una medalla con la que como monarca británica agradecía la labor que había hecho por su hija. Pero no fue el único gesto de agradecimiento que tuvo con él. Hubo uno que fue más destacado todavía y que no se ha conocido hasta ahora. Ronnie ha desvelado que en aquel momento se encontraba bastante mal económicamente. La reina de Inglaterra tuvo el detalle de pagar la hipoteca de su vivienda. Isabel II le dijo que mientras la medalla se la había entregado en calidad de reina, lo de pagar la hipoteca lo hacía en calidad de madre de Ana.

Isabel II y la princesa Ana

Ahora Russell ha decidido recordar este momento porque va a subastar la medalla que le concedió la soberana británica. El motivo es que vuelve a encontrarse en una situación económica complicada. Al subastar este objeto tan especial para él y de tanto valor, espera recaudar al menos cuarenta mil euros. Un dinero con el que quiere disfrutar de los últimos años de su vida de la forma más tranquila posible.