No está siendo un verano fácil para la reina Sofía. A los escándalos de don Juan Carlos que inevitablemente le salpican directamente se ha sumado un hecho desafortunado que le ha producido un evidente dolor. Este lunes, las tumbas en las que descansan los restos mortales de sus padres, el rey Pablo y la reina Federica, sufrieron un acto de vandalismo que acabó con una de cruces totalmente destrozada.

Ubicadas en el palacio de Tatoi (Atenas), lugar en el que se crió doña Sofía hasta el exilio, las sepulturas de los reyes fueron atacadas sin miramientos. Por el momento, se desconocen los motivos de esta invasión y la policía griega está investigando los hechos.

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A pesar del paso de los años, doña Sofía tiene un apego especial a sus padres y es tradición que en los aniversarios de sus nacimientos o muertes, la familia se reúna en Tatoi para homenajearles.

Esta desagradable noticia ha pillado a doña Sofía y su hermana Irene, su apoyo incondicional, disfrutando de su retiro estival en el Palacio de Marivent, lugar que han abandonado exclusivamente en tres ocasiones durante el último mes. Lamentablemente y a diferencia de otros años, la situación sanitaria ha impedido que viajen hasta su Grecia natal para reencontrarse con su hermano Constantino, muy delicado de salud.

Con el nuevo curso la madre de Felipe VI se enfrenta a una complicada decisión, tal y como publicó Pilar Eyre en 'Lecturas': "No sabe si irse a Grecia junto a su hermano, a Inglaterra o al refugio amistoso que le ofrece su incondicional Tatiana en París".