El Reino Unido vivía este domingo un momento excepcional e histórico: la reina Isabel II se dirigía a sus ciudadanos a través de la televisión para emitir un solemne discurso con motivo de la crisis sanitaria mundial ocasionada por el coronavirus. Unas palabras que seguían la estela de Carlos Gustavo de Suecia, quien minutos antes hacía lo propio en su país.

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Lo hacía desde el castillo de Estenhammar, en Flen, a una hora y media de Estocolmo, donde permanece confinado junto a su esposa, la reina Silvia. Con sus palabras el soberano tenía el objetivo de enviar sus ánimos a los ciudadanos en plena alerta sanitaria. El monarca aprovechaba también para agradecer la labor que están realizando de los sanitarios, así como todos los que en estos momentos continúan trabajando sin descanso.

El padre de Victoria de Suecia recordaba además la importancia de no salir de casa sin dejar de lado su optimismo: "El viaje es largo y arduo. Pero al final, la luz triunfa sobre la oscuridad, y podremos sentir esperanza nuevamente", declaraba.

Carlos Gustavo de Suecia
Kungahuset

El discurso comenzaba con unas solemnes palabras: "El covid-19 tiene a Suecia y al mundo bajo control, las calles y plazas están vacías y tranquilas. La pandemia ha asestado un duro golpe a nuestros negocios, trabajadores y la economía sueca, a la sociedad sueca en general. Pienso en particular en el sector sanitario que trabaja para salvar tantas vidas como puedan. Esta es una gran tarea que requiere coraje y requerirá resistencia. A todos ustedes involucrados en este trabajo vital, les agradezco sinceramente. Y también a aquellos que se aseguran de que las personas mayores reciban la atención que necesitan, que podamos comprar alimentos, que el transporte público continúe operando y todo lo demás que damos por sentado tan fácilmente... Mi más sincero agradecimiento a todos ustedes", arrancaba el padre de los príncipes Victoria, Magdalena y Carlos Felipe de Suecia.

"Dentro de unas semanas, tendré 74 años, una edad considerable. Pero esto también significa que he experimentado muchas de las crisis que ha sufrido nuestro país. He visto cómo las crisis nos ayudan a reevaluar, a distinguir entre importantes y sin importancia. Cómo el miedo se convierte en una comprensión de la gravedad del problema y cómo se puede resolver. Y una cosa que he aprendido es esto: sin importar cuán profunda o prolongada sea una crisis, finalmente llegará a su fin. Y cuando lo haga, todos nos beneficiaremos de la consideración y la fuerza que el pueblo sueco está demostrando. Esta fortaleza será un activo para nuestro país, en el futuro que anhelamos. Ahora me queda desearles a usted y a todos en Suecia una Pascua agradable, a pesar de todo. Y aunque puede ser difícil, recuerde: no está solo", continuaba el soberano antes de despedirse.

Carlos Gustavo y Silvia de Suecia
Gtres

El Gobierno de Suecia aún no ha decretado medidas de confinamiento tan estrictas como en países España, los monarcas, que superan ambos la barrera de los 70 años, se han tomado muy en serio las recomendaciones de las autoridades. En su mensaje a la población con motivo de la crisis del coronavirus, Carlos Gustavo hacía hincapié en la "propia responsabilidad de evitar contribuir a la propagación de la infección. Necesitamos escuchar los consejos dados por nuestros expertos. La Reina, nuestra familia y yo tratamos de vivir siguiendo estos consejos y ahora todos tenemos que hacer todo lo posible para ayudar"