La noticia del resultado positivo para el príncipe Alberto en contagio por coronavirus convertía al soberano en el segundo royal infectado, por detrás de Carlos de Habsburgo-Lorena, nieto del último emperador de Austria-Hungría.

El Principado confirmaba la noticia a través de un comunicado en el que también se aseguraba que el esposo de Charlene de Mónaco cuenta con un buen estado de salud, por lo que continúa trabajando desde su oficina en su residencia, donde está en contacto telemático con los miembros del Gobierno.

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El hermano de las princesas Carolina y Estefanía no ha dudado en conceder una entrevista a Corriere della Sera en la que ha hablado sobre su situación y cómo está llevando el confinamiento, asegurando que evoluciona de manera positiva. "Ya no tengo fiebre y la tos ha mejorado". Buena muestra de su estado es la continuidad de su agenda, ahora modificada con motivo de la crisis sanitaria, pero aún así muy ocupada con nuevas prioridades y reuniones vía online.

Alberto y Charlene de Mónaco
Gtres

Sin embargo, sí hay algo en la vida Alberto de Mónaco que está echando mucho en falta: a su mujer y sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, a quienes llama varias veces al día. "Sueño con volver a ver a Charlene y los gemelos la próxima semana", reconocía en la entrevista.

La situación provocada por el covid-19 provocó que la familia del monegasco decidiera trasladarse a la residencia de Roc Agel, la casa en la que los Grimaldi suelen refugiarse en verano, para evitar posibles contagios. "Hablo con Charlene por teléfono varias veces al día, intento calmarla", aseguraba Alberto II, quien también contaba que sus hijos se entretienen con las tareas que desde su centro educativo les mandan cada semana. "Intento hablar con ellos por teléfono, pero no paran, siempre están distraídos con mil cosas como todos los niños, es difícil llamar su atención. Pero cuando hablamos siempre quieren contarme lo que han hecho durante el día".

Alejado de su familia hasta su completa recuperación, también su hija Jazmin Grace se ha convertido en un gran apoyo para el príncipe de Mónaco. La joven compartía hace unos días en sus redes sociales una foto de padre e hija, muy cómplices y sonrientes, acompañada de tres significativos emoticonos: un corazón, unas manos juntas rezando y un brazo musculoso que significa fuerza.