La Casa Real Noruega está de celebración. Tras despedirse de las vacaciones en una aventura que los reyes Harald y Sonia compartían hace días con sus dos hijos, su nuera y sus nietos, Mette-Marit sopla velas este 19 de agosto. Concretamente son 47 los años que la esposa del príncipe Haakon celebra junto a su familia en un momento más que crucial para ella.

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Diagnosticada de fibrosis pulmonar desde otoño de 2018, la princesa heredera lucha contra esta enfermedad crónica desde entonces, una dolencia que le ha sumado debilidad pero que le ha aportado fuerza y coraje. A pesar de haber tenido que reducir su agenda drásticamente debido al cansancio y a sus dificultades respiratorias, ella es una mujer incansable que procura mostrar entusiasmo en cada acto oficial al que acude.

Mette-Marit de Noruega

Apasionada de la naturaleza, los deportes y su familia, Mette-Marit aprovechaba el confinamiento para mostrar también su faceta más artística. Ante todo, ella es madre, y el tiempo con su marido y sus hijos es lo más importante para ella. Además de a Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, la princesa tiene un hijo fruto de una relación anterior: Marius Borg Høiby, de 23 años de edad.

Junto al príncipe Haakon, ha formado la pareja perfecta. Son infinitas las muestras de cariño que se dedican el uno al otro, una relación por la que en un inicio no se apostaba nada desde la Casa Real, pero que con los años -ya llevan 19 de matrimonio- ha ganado fuerza y credibilidad.

Casa Real de Noruega

Mette-Marit se ha sincerado sobre su nueva situación en varias ocasiones. Ella no tiene miedo de afrontar su enfermedad y de contar cómo se siente frente a una dolencia que sabe que tendrá el resto de su vida. "Mi vida ha cambiado mucho". Pero aunque la fibrosis ha condicionado su vida personal e institucional, ha sabido verle el lado positivo: "Por primera vez desde que me casé, mi vida no despierta tanta atención. Es maravilloso", reconocía.

"Simplemente vivo un poco más tranquila, y eso es muy bueno para mí". Su agenda ya no es la que era, ni lo será. En su sustitución, su hija mayor, la princesa Ingrid Alexandra, está cobrando más protagonismo junto a su padre, el heredero al trono de Noruega.

[Imágenes: Det Norske Kongehuset]