La Casa Real de Noruega emitía en octubre de 2018 un comunicado en el que se aclaraba el estado de salud de la princesa Mette-Marit, informando de que había sido diagnosticada de fibrosis pulmonar crónica, una dolencia de la que no daban más detalles, pero por la que sí estaba obligada a bajar considerablemente su ritmo de trabajo, hasta entonces importante, tal como corresponde a una futura reina.

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Se trata de un diagnóstico que no reviste mayor gravedad, pero con el que la esposa de Haakon deberá convivir el resto de su vida ya que no tiene cura total. Lo peor de ello son los efectos secundarios, que obligan desde entonces a Mette-Marit a reducir su agenda en la medida de lo posible.

Mette-Marit
Gtres

A pesar de que prefiere no hablar sobre el asunto, la princesa de Noruega sí ha aclarado en diferentes ocasiones su cambio de vida, explicando cómo se siente y los "daños colaterales" ocasionados a causa de su enfermedad. Ha sido a través del documental El año con la familia real, grabado por la televisión noruega, donde la nuera del rey Harald ha explicado cómo se siente conviviendo con una dolencia que, en ocasiones, le provoca tos y falta de aire. "Mi vida ha cambiado mucho", aseguraba explicando también el lado positivo del asunto. "Por primera vez desde que me casé, mi vida no despierta tanta atención. Es maravilloso", confesaba.

Sin a penas salir del país en los viajes oficiales de su marido, el heredero Haakon, Mette-Marit afronta cada día una agenda en la que sí aparecen varios compromisos, siempre organizados y planificados con mucha antelación. En contrapartida, dispone de mucho más tiempo para disfrutar de sus hijos y de sus momentos privados, que ocupa con tranquilas caminatas o leyendo libros, una de sus grandes pasiones y uno de los pilares de su trabajo institucional: "Simplemente vivo un poco más tranquila, y eso es muy bueno para mí".

Sonia e Ingrid de Noruega
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La situación de la princesa también ha repercutido en la Familia Real, especialmente en su hija Ingrid Alexandra -que recientemente cumplía 16 años-, y a la que la prensa del país lleva mirando desde hace algo más de un año. Dado que Mette-Marit no puede afrontar todos los compromisos que tendrá su futura agenda como reina, algunos ya ven en la joven la solución a la situación, pidiendo que comience desde ya a representar a la Corona y a acompañar a su padre a diferentes citas, algo que podría llegar más pronto de lo esperado. Algo que, tal y como se ha demostrado en sus últimas apariciones oficiales, está realizando a pasos agigantados.