El confinamiento que los príncipes herederos de Noruega están realizando en su elegante residencia de Skaugum está permitiendo, además de conocer algunos de los espacios de una de las casas favoritas de la familia, algunas facetas de Mette-Marit que no habíamos descubierto hasta ahora.

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La esposa de Haakon es una fanática de las actividades al aire libre con las que, a pesar de su enfermedad crónica, disfruta en familia siempre que puede. Paseos por la montaña, esquí o senderismo son algunos de los deportes que suele practicar junto a su marido y sus hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus.

Pero a Mette-Marit también le gusta invertir tiempo en otros quehaceres con los que no es necesario salir de casa. Además de tejer, como ha mostrado en una de sus últimas publicaciones a través de sus cuentas sociales, la princesa se ha aficionado al arte de la cerámica, un hobby que ha querido perfeccionar apuntándose a un curso para aprender nuevas técnicas y secretos para elaborar sus propios objetos de decoración.

"He estado en mi primer curso de cerámica", publicaba la nuera de los reyes Harald y Sonia de Noruega, una nueva andadura en la que ha contado con la ayuda de Ragnhild Wik. "Encontré una foto en redes sociales con algunas flores que quería hacer... ¡y estoy sorprendida de haberlo conseguido!", admitía mostrando orgullosa un adorno floral en los diferentes pasos de su elaboración.

Durante la crisis sanitaria mundial, la familia de Haakon de Noruega permanece confinada en su residencia de Skaugum, en Oslo, desde donde hace unas semanas celebraban un peculiar Día Nacional. A pesar de hacerlo sin grandes multitudes, todos se vistieron con los trajes regionales de su país y saludaron desde el balcón junto a los monarcas noruegos.

En cuanto a sus agendas oficiales, tanto Haakon como Harald han continuado atendiéndolas de manera prácticamente virtual al cien por cien, evitando así cualquier riesgo de contagio. El primero, por tener a su mujer dentro de los grupos de más riesgo a consecuencia de la fibrosis pulmonar que padece; el segundo, por la edad que él y su esposa tienen, 83 y 82 años, respectivamente. Por su parte, Mette-Marit ha reducido al máximo sus compromisos. Su primera y única aparición oficial de 2020 la realizaba el pasado dos de marzo, realizando una visita a un centro de la Cruz Roja ubicado el municipio noruego de Sandvika, a 15 kilómetros al oeste de Oslo. Desde entonces, la princesa ha seguido a rajatabla las medidas y recomendaciones sanitarias para evitar un contagio.

Haakon, Mette-Marit e Ingrid de Noruega

"Soy consciente de mi estado de salud, pero no quiero que se le preste mucha atención desde fuera. Me siento más cansada que antes, así que tengo que cuidarme más de lo que solía hacerlo", admitía la princesa en pasado mes de octubre a bordo del tren literario en el que realizaba el trayecto Berlín-Frankfurt. Palabras que aprovechaba para enviar también un mensaje de lo más optimista. "Tengo más poder de decisión sobre mi vida diaria, y me doy cuenta de lo beneficioso que es para mí. Puedo salir a pasear y tengo más tiempo para leer. Es como si mi vida hubiera disminuido la velocidad", reconocía aprovechando para agradecer a todas las personas que la rodean el apoyo diario que siente a diario.