Ana Obregón ha relatado esta noche en ‘Mi casa es la tuya’ todo el sufrimiento vivido durante la enfermedad de su hijo Álex Lequio. La presentadora ha querido dejar claro desde un primer momento que su intención no ha sido dar pena y que no ha querido lucrarse con el dolor de su hijo. Todo lo contrario. De hecho ha destinado el dinero ganado con la entrevista junto a Bertín Osborne a una causa benéfica. La presentadora ha hecho un testimonio desde la valentía y con la intención de dar visibilidad al cáncer que se llevó a su hijo. E inevitablemente, durante su relato ha contado algunos momentos desgarradores con los que ha puesto los pelos de punta.

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Si algo ha querido destacar Ana Obregón durante toda su conversación con Bertín Osborne ha sido la actitud admirable que su hijo Álex Lequio mostró durante su lucha contra el cáncer. La presentadora ha relatado cómo el joven se tomó cada paso del proceso con fuerza y con muchas ganas de luchar. Aunque hay un comentario que ella no es capaz de olvidar y por el que todavía siente mucho dolor. La actriz todavía recuerda el momento en el que su hijo le dijo “mamá, perdóname por tener un hijo defectuoso”. Unas palabras ante las que incluso Bertín Osborne se ha derrumbado.

Ana Obregón y Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya'

Ana Obregón y Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya'.

Telecinco

Ana Obregón ha continuado con su relato haciendo hincapié en que su hijo Álex Lequio “nunca se vino abajo”. Según la presentadora, la única vez en la que se vino abajo fue cuando supo las posibilidades de vivir que tenía tras la detección de su cáncer, un 20%. Pero a partir de ahí, la fuerza de nuevo volvió a él y peleó con uñas y dientes hasta el último día de su vida. Ana no ha podido evitar emocionarse al expresar lo injusto que le resulta el desenlace por todo lo que él luchó. “Su fuerza es lo que me mata”, ha comentado.

Sobre la enfermedad de Álex Lequio, Ana Obregón se ha remontado a cuando esperaron el resultado de la biopsia. "Fueron diez días tremendos porque es como esperar tu sentencia de muerte", ha comentado. Después ha recordado cómo "me llaman a mí y me dicen es malo y muy agresivo". A partir de ahí ha recordado la estancia en Nueva York, las más de cien quimios a las que se sometió, el ingreso hospitalario de Álex en Madrid y el duro desenlace en Barcelona.