Sérums, belleza muy concentrada

Ya llevan tiempo entre nosotras pero todavía se generan muchas dudas sobre cuál usar y cómo

Sérums, belleza muy concentrada

3 de septiembre de 2016, 12:56

Son como elixires de belleza por la gran concentración de principios activos –mucho más alta que en las cremas– que encierran. Por eso son también más caros. Además, su textura fluida permite que penetren hasta capas más profundas de la piel. Gracias a ambas cosas, basta usarlos solo unos días con constancia para notar visiblemente sus efectos.

Cuándo empezar a utilizarlos y en qué momento del día hacerlo

A los 40 años es cuando la piel, a la par que tú, inicia la senda de la madurez y comienza a tener necesidades especiales que solo el sérum puede cubrir. Pasada esa barrera, deberías utilizarlo cada día. Mejor por la noche, porque durante el sueño el organismo (y la piel) se 'repara'. Para hacer curas intensivas (por ejemplo, despigmentante tras el verano), lo ideal es usarlo mañana y noche durante 1 mes.

Combinarlo con el resto de cosméticos

Si se utiliza sérum puede llegar a prescindirse de la crema habitual cuando la piel es joven, muy grasa o se suda mucho. Ahora bien, lo que siempre hay que ponerse tras él, si es por la mañana, es un fotoprotector, ya que los sérums no suelen contener filtros solares.

Si no prescindes de tu crema tratante, es recomendable que esta y el sérum se complementen en su acción. Por ejemplo, si tu piel es madura, una buena opción es utilizar un sérum hidratatante y una crema antiarrugas; o el primero despigmentante y la segunda reafirmante. Recuerda que el orden de aplicación debe ser: desmaquillador, tónico, sérum y, tras esperar un par de minutos, la crema.

Por otro lado, según la fórmula que tenga el sérum también puede servir de contorno de ojos. Pero si los tuyos son sensibles o el sérum en cuestión incluye ingredientes potencialmente irritantes, como hidroxiácido glicólico, en altas concentraciones, evítalo. Ahora bien, si solo es hidratante o calmante no dañará tus ojos. De hecho, si tiene activos como la cafeína o péptidos, puede irte bien para tratar las patas de gallo y las bolsas.

El tipo de sérum más adecuado

El mejor sérum para ti será aquel que cubra las necesidades de tu piel. Por ejemplo, si es sensible y reactiva, un sérum calmante será la opción adecuada para ti; si notas que te falta luz, apuesta por uno iluminador. Fíjate en la etiqueta: es preferible que no contenga mucho alcohol para que no reseque la piel, ni perfume, que puede generar alergia.

No olvides, además, que ciertos activos (retinol, vitaminas y antioxidantes) se destruyen en contacto con el aire y la luz. Decántate por envases opacos y con pulverizador. Si lleva cuentagotas, no lo toques con los dedos para evitar que el sérum se contamine.

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