Falsos mitos sobre el cabello

En este reportaje se repasan los mitos más extendidos sobre el cabello. Te explicaremos qué hay de cierto tras ellos. Al descubrirlo aprenderás de paso a cuidar mejor tu pelo para poder lucir una melena perfecta

Falsos mitos sobre el cabello

21 de julio de 2015, 10:23

1. El pelo no sufre

Muchas veces hemos oído 'este cabello ha sufrido mucho', pero es imposible saberlo mirando el pelo, porque su parte visible es una estructura formada por células muertas. La parte viva está bajo la piel, rodeada de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Por tanto, es el cuero cabelludo el que puede ser sensible.

2. El falso mito del champú neutro

El champú neutro no es el más adecuado para nuestro cabello. Tiene pH 7,0, demasiado alcalino para el cuero cabelludo de los adultos, que tiene pH ácido (entre 5,5 y 6,0). La mejor opción es utilizar un champú de uso frecuente (especificado en el envase), que además de tensioactivos más suaves sí tiene pH ácido.

3. El sol debilita el cabello

Los reflejos rubios, tan favorecedores, no dejan ver el daño que ocasionan los rayos UV. El sol rompe las uniones de las cadenas de la queratina y los cabellos se vuelven frágiles y quebradizos. Para que el cabello se mantenga elástico y resistente, aplica un fotoprotector capilar y/o protégelo bajo un sombrero cuando vayas a tomar el sol.

4. El lavado diario no ocasiona caída

Aunque dé esa impresión, lo que ocurre es que, a causa de la fricción y el arrastre del agua, se acaban de desprender aquellos cabellos que ya estaban a punto de caer y que se habrían caído al peinarse o con el roce de la almohada.

5. Más espuma no significa mayor limpieza

Algunos agentes limpiadores forman más cantidad de espuma (los sulfatos) mientras que otros (los sulfosuccinatos) también son limpiadores, aunque apenas la generan. Los fabricantes buscan el 'efecto espuma' porque suele ser una experiencia agradable para la consumidora, pero no supone mayor calidad.

6. Cortar el pelo no lo hace crecer más fuerte

El grosor del cabello es una característica propia de cada persona. Si los bulbos son pequeños, el cabello es fino, mientras que las personas que tienen bulbos grandes tendrán cabellos más gruesos. Al cortar el pelo se eliminan las puntas, más finas al estar desgastadas, y el cabello recién cortado parece más grueso al tacto. La velocidad de crecimiento del pelo está condicionada por los genes. Por tanto, no se modifica al cortar (o teñir, alisar, etc.) la parte visible del pelo. Sí crece más rápido en 3 situaciones: durante la juventud (las células del bulbo son más activas), en verano (el calor activa el metabolismo de las células) y por las noches (momento de regeneración).

7. Cambiar de champú con frecuencia no es necesario

Algunas personas creen que conviene ir variando de champú, porque deja de ser eficaz. No es cierto: si un champú limpia el cuero cabelludo y deja el cabello suave y manejable, se puede usar durante años. Sí es recomendable cambiarlo cuando varía el estado del cabello. Por ejemplo, si el verano lo deja más reseco, es mejor usar un champú más nutritivo.

8. Las canas no aparecen en un solo día

El estrés agudo puede provocar la muerte súbita de los melanocitos del bulbo capilar y el cabello que se está fabricando dentro tendría color blanco. Pero los tallos capilares (en la superficie) ya están pigmentados y el estrés no los hace cambiar de color.

9. Si arrancas una cana, salen 7 más

Es falso. Cada folículo fabrica el cabello de forma independiente a los folículos vecinos, es decir, que lo que ocurre en uno (por ejemplo, arrancar un cabello) no afecta en absoluto al comportamiento del resto de los folículos. Es lógico que las canas aumenten como parte del proceso de envejecimiento.

10. El agua muy caliente lo perjudica

Irrita el cuero cabelludo (lo deja más sensible y enrojecido) y disuelve los lípidos que recubren las cutículas, dejando el cabello áspero y mate. Es mejor lavarlo con agua tibia o fresca, porque además favorece la microcirculación en el cuero cabelludo.


 

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