Cómo tratar con personas difíciles

El vecino protestón, un compañero déspota, el conductor agresivo... Todos tenemos que gestionar situaciones en las que no conviene perder los nervios

Cómo tratar con personas difíciles

28 de noviembre de 2015, 15:20

Pero... ¿Por qué hay personas de 'grito fácil'?

Puede haber motivos más profundos, pero la mayoría de las veces es porque no les han enseñado a comunicarse de forma cuidadosa.
Culturalmente, existe la creencia de que si alguien grita o es dura con nosotros, no debemos tolerarlo y tenemos que responder con dureza también. Pero, con los puños cerrados no se puede dar la mano.

Alguien que chilla es porque no tiene más armas

Muchas personas, cuando sufren un contratiempo, conectan con una creencia inconsciente que dice: "no puedo hacer nada salvo gritar para que me tengan en cuenta".
En el fondo, alguien que grita está pidiendo que entiendan lo que vive y siente, que la cuiden. Su problema es que no sabe expresarlo de una forma más adecuada.

Entonces, ¿cómo gestiono su enfado?

Pensemos en un vecino que se queja de malas maneras. Sus gritos suben tu adrenalina y te pones a la defensiva. Pero...
Será contraproducente. Mejor respira para calmarte y ponte en modo "escucha": intenta descubrir qué es lo que en el fondo está viviendo y responde a ese fondo en lugar de quedarte en las formas.

Tampoco absorbas sus gritos sin más

Callar cuando nos gritan no significa aceptarlo sin más. Si te reprimes, acabarás por explotar más tarde y pagarlo con otras personas.
Evita ese círculo vicioso de energía negativa. Recuerda que eres tú quien decide aceptar o no la rabia del otro. Lo más probable es que su enfado esté causado por una situación concreta y no por ti.

El truco más sencillo: Imagina que eres tú

Para no reaccionar inapropiadamente ante una persona alterada, lo más sencillo es que te imagines que eres tú quien está enfadada. Esto te permitirá escuchar sin hacer juicios ni sentirte atacada.
Podrás entender sus sentimientos y necesidades (aunque no compartas su manera de expresarlos) para poder atenderlos.

"Yo también necesito ser tenida en cuenta"

Seguro que si alguien grita te dices a ti misma que necesitas respeto, consideración... Pero para que te lo dé, lo más inteligente, por eficaz, no es gritar: "O me habla con respeto o le doy con la puerta en las narices".
Lo más útil es escuchar, fijarse en lo que dice en lugar de centrarnos en sus gritos que son, en realidad, la expresión torpe de su dolor.

La regla de oro: No le pidas que se tranquilice

Es como tirar gasolina al fuego. Si le pedimos a alguien que está alterado que se calme, le irritaremos más porque en "¿Te puedes calmar?" hay un juicio muy evidente:
Le dices a la otra persona que es una histérica, desacreditas sus sentimientos, te colocas en un posición de cordura y superioridad. La escucha implica no juzgar.

Propiciar la calma tras la tempestad

Para calmar la situación, usa un tono de voz tranquilo pero sin excesos o el otro creerá que te ríes de él.
Cuando gesticules, enseña las palmas de las manos, es una muestra de sinceridad y conciliación. Cuando la otra persona esté más tranquila, si hay relación de proximidad, toca suavemente su brazo, es un acercamiento físico y emocional.

Demuestra que estás escuchando: Haz preguntas

Para que la otra persona se sienta escuchada hazle preguntas. Parafrasea lo que dice para comprobar que su mensaje te ha llegado, que lo has entendido bien.
Focaliza tus preguntas en cuatro puntos clave: los hechos, sus sentimientos, sus necesidades y qué es lo que pide. Solo cuando la otra persona se haya sentido comprendida, estará dispuesta a escucharte.
 

¿Y el negativo? O el que critica siempre...

Una persona difícil no siempre es la que habla más alto. Hay otros maneras de boicotear relaciones.
El negativo. Ve el vaso medio vacío y expresa su negatividad, que no es otra cosa que miedo. Escuchar sus inquietudes y animarle a confiar suele dar buen resultado.
El chismoso. Busca llamar la atención tergiversando historias vividas. Lo mejor es frenarlo a tiempo, explicarle, de manera asertiva, que prefieres ocuparte de tus asuntos; en todo caso, investigar los hechos antes de reaccionar.
El criticón. Cuanto más enfadada y distante te muestres con él, más se cronificará su actitud. Tomar sus críticas con humor y reírte con él de ti misma le desmontará.
El tirano. El diálogo es básico para hacerle entender desde el respeto, nunca desde la crítica, que las cosas van mucho mejor con cooperación. Exprésate sin miedo.

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